Etiquetado frontal de alimentos, una iniciativa clave para luchar contra la obesidad y otras enfermedades

POR UNA VIDA MÁS SALUDABLE Por Julia VOSCO
DXXCUV7G75FT7B55Z6Q7CQYZ2A

La cámara de Diputados ultima detalles para poner fecha a la aprobación en el recinto del proyecto de ley de Etiquetado Frontal de Alimentos para la protección del derecho a la salud, a la alimentación adecuada y a la información de la población, que ya cuenta con dictamen de comisión.

La iniciativa, aprobada el pasado 29 de octubre por el Senado, propone la incorporación en el frente de los productos ultraprocesados de una etiqueta con forma de octógono negro y letras blancas que advierta sobre el exceso de nutrientes críticos, como sodio, grasas trans y azúcares.

Si bien en los últimos años la forma de comer fue cambiando hacia un sendero más saludable, en la Argentina el 61,6% de las personas tiene obesidad o sobrepeso y el 12,7% padece diabetes. La realidad es que la comida casera preparada con alimentos frescos sin procesar o poco procesados fue dejando lugar a los productos procesados y ultraprocesados que contienen exceso de los nutrientes críticos como los azúcares agregados, las grasas saturadas y el sodio. Esto sucede de forma oculta para la mayoría de las personas, lo que no les permite evaluar el impacto que puede tener en su salud.

En qué consiste el proyecto
Con Bienestar habló con Lorena Mayoraz (M.N 156.683), médica especialista en Nutrición y Obesidad, que explicó: “El objetivo de la ley es proporcionar información de fácil entendimiento al momento de elegir un producto alimentario, generando una actitud activa y positiva en el consumidor sobre su nutrición y salud, como así también estimular la reformulación de alimentos para el desarrollo de productos más saludables por parte de la industria”.

Un informe realizado por la Subsecretaría de Comercio Interior, la Secretaría de Agroindustria y el Ministerio de Producción y Trabajo explica que el rotulado de alimentos es “toda inscripción, leyenda, imagen o toda materia descriptiva o gráfica que se haya escrito, impreso, marcado, marcado en relieve o huecograbado o adherido al envase”.

El objetivo de esas inscripciones es brindar información de los alimentos, la forma de preparación, manipulación y conservación, el contenido y las propiedades nutricionales de los mismos. Por eso, el sistema de etiquetado frontal apunta a que las personas puedan tomar decisiones de consumo basadas en las necesidades nutricionales.

El rotulado nutricional frontal es una de las políticas sanitarias recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para motivar a la población a mejorar la calidad nutricional de los alimentos que consumen. La evidencia científica generada a nivel nacional e internacional demostró que el sistema de advertencias presenta ventajas sobre el resto de los desarrollados hasta el momento.

“Está reconocido que la ingesta elevada de determinados nutrientes, sumada a hábitos alimenticios inadecuados, falta de actividad física, sedentarismo y otros factores, aumenta el riesgo de padecer sobrepeso, obesidad y enfermedades cardiovasculares, entre otras”, señala el informe del Gobierno.

Mayoraz resaltó que las enfermedades crónicas no transmisibles representan la principal causa de muerte y discapacidad en la Argentina y en el mundo: “Estas significan una de las mayores problemáticas y desafíos para el sistema de salud y la economía. La evidencia demuestra que muchas de estas enfermedades pueden prevenirse desde el abordaje de los factores de riesgo por lo que poder contar con un etiquetado frontal sería una herramienta útil para intentar disminuir el impacto de la malnutrición por exceso y acercarnos a ese objetivo”, lanzó.

Por su parte, la licenciada en Nutrición Jorgelina Azzaro (M.N. 6.371), le explicó a Con Bienestar que esta ley sirve para identificar, mediante un etiquetado negro frontal, productos con excesivo contenido de azúcar, grasas totales, grasas saturadas, grasas trans y sodio. “Es una información de manera gráfica que aparece en el frente de los envases de los productos con el objetivo de brindar a la población una información sencilla y clara del contenido nutricional de los alimentos. Hoy en día los alimentos tienen una información nutricional muy confusa que la mayoría de la población no comprende, ni llega a leer porque la industria se encarga de colocarla en un lugar oculto del paquete y con una letra demasiado pequeña, ilegible”.

Para la especialista, esta ley es “absolutamente necesaria” ya que en la Argentina el 66% de la población adulta tiene obesidad o sobrepeso, igual que el 41% de niños y adolescentes hasta 18 años, y 13,6% de los menores de 5 años: “En el país existe un excesivo consumo de azúcar y sal, y un escaso consumo de frutas y verduras. Con esta ley se busca garantizar el derecho a saber qué comemos y a disminuir las enfermedades crónicas no transmisibles, como la obesidad, diabetes, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y distintos tipos de cáncer. Primero el derecho a la información. Después es decisión personal qué comemos y cómo nos alimentamos nosotros y a nuestros hijos”.

La última Encuesta Nacional de Nutrición y Salud desarrollada por el Ministerio de Salud arrojó que en la Argentina tienen exceso de peso 7 de cada 10 adultos y 4 de cada 10 niños o adolescentes: “Esto genera la necesidad de impulsar estrategias de prevención y promoción de salud. La información clara, precisa y comprensible juega un rol primordial para intentar combatir una de las enfermedades de mayor prevalencia como es la obesidad”, concluyó.

La experiencia en otros países
A nivel mundial, la mayor experiencia sobre etiquetado frontal se acumula en los Estados Unidos y Europa, particularmente en Inglaterra. En América del Sur, la aplicación de estas herramientas se destaca en Ecuador, Chile, México y Uruguay.

En Chile, donde la ley entró en vigencia en 2016, los cambios se hicieron en forma gradual por etapas. Así, por ejemplo, en los alimentos sólidos las industrias tuvieron que disminuir en un 55,5% los gramos de azúcar entre la primera y la tercera fase y en un 50% el sodio de los alimentos.

   

Te puede interesar