Fantasías sexuales: cómo ayudan a mejorar las relaciones de pareja

SEXUALIDAD Por Ivana ALFARO
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Tener sexo en la calle, usar látigos o esposas en el acto sexual o eyacular sobre la pareja: las fantasías sexuales son parte de una vida sexual saludable y todo ser humano tiene una.

Estas fantasías pueden estar inspiradas por una imagen, algo que escuches o algo que leas, y además de facilitar el placer pueden ser realmente útiles cuando el estrés de, por ejemplo, un mal día de trabajo parece estar bloqueando el orgasmo.

Tríos y sexo anal
Al parecer, y según varios estudios, las mujeres y los hombres no comparten las misma fantasías. Silvia Sanz, psicóloga experta en relaciones de pareja y autora de 'Sexamor' (Editorial Aguilar), cuenta que, a pesar de que no son datos absolutos, las mujeres «suelen fantasear más con personas conocidas, del presente o del pasado», antiguas parejas o personajes que idealizan, como actores, políticos, cantantes, etc., y el contenido puede variar desde «que les den azotes, les practiquen sexo oral o masturben, tener sexo en lugares donde puedan ser vistas, ser forzadas o incluso poder llegar a ser prostitutas, tener relaciones lésbicas; hasta considerarse irresistibles para las personas que les atraen o tener un sexo muy romántico en lugares que sean con valor erótico».

En cambio, a ellos les seduce la idea de tener un trío o una felación: «El sexo anal, ser dominantes en las relaciones o, todo lo contrario, que una mujer les someta, son algunas de las fantasías más repetidas. Les excita que ellas tomen la iniciativa, y prevalecen los lugares poco comunes, como un ascensor, el despacho o en el baño de un bar», cuenta la experta en sexóloga.

Además, indica Silvia Sanz que las fantasías de hombres y mujeres también son diferentes en el enfoque: «A las mujeres les gusta más utilizar su imaginación, con argumentos eróticos para que tengan cierto sentido, y por tanto contienen más detalles». Según explica, son más románticas y están más impulsadas por las emociones; se estimulan más por sentidos como el oído, el olfato, el tacto y, por lo tanto, son más elaboradas. «Dentro de las fantasías suelen elegir papeles pasivos», dice. Sin embargo, a los hombres les va más la acción, los temas más visuales y suelen estar más enfocados a la estimulación genital. «Sus fantasías son similares a las películas porno: en su imaginación no hay tantos detalles, son más gráficas y van al grano. No existe tanto argumento como en las mujeres, y en dichas fantasías el contenido de sus imaginaciones son situaciones poco aceptadas socialmente», cuenta.

«El contenido de las imaginaciones de los hombres son situaciones poco aceptadas socialmente»

Pero, ¿cómo ayudan estas fantasías en nuestra relación de pareja? Tal como cuenta Silvia Sanz, nos evocan situaciones que pueden no ser convencionales pero que nos llevan a potenciar nuestro deseo, y no solo por acariciar la idea de llevarlas a cabo sino porque «pueden provocar iniciar una relación sexual» simplemente con imaginarlo, de la misma forma que también puede incentivar el juego con la pareja: «Además de excitarte, potencian el deseo y aumentan la complicidad en la pareja si las compartes. También enriquecen los encuentros sexuales y favorecen la creatividad y la imaginación sexual. Todo ello te puede ayudar a mejorar tu complicidad, intimidad y deseo en la relación», asegura.

Cada sexo tiene una tendencia, ambos disfrutan de sus invenciones sexuales, independientemente de la orientación sexual. Lo ideal es aceptarlas y explorarlas porque forman parte de cada uno de nosotros. Son un recurso erótico que puede ir desde lo más perverso hasta lo más inocente. «Recuerda que no hay reglas, todo está dentro de tu imaginación y eres libre de dejarla volar», concluye Silvia Sanz, que en su libro 'Sexamor' incluye un amplio catálogo que puede ayudarte a aumentar tu creatividad sexual y potenciar tu deseo, además de descifrar los secretos del amor y del placer.

Fuente: abc.es

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