Una dieta alta en calorías afectaría la salud mental de las mujeres

DIETAS Por Julia VOSCO
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Un nuevo estudio científico demostró que una vida con hábitos saludables impacta en la psiquis y en el estado de ánimo de las personas. De acuerdo con los especialistas de la Universidad de Binghamton, en Nueva York (EE.UU.), una dieta alta en calorías “empeora la salud mental de las mujeres”, al contrario de lo que sucede con los hombres

Para llegar a esa conclusión -publicada en el Journal of Personalized Medicine-, los expertos repartieron los diferentes grupos de alimentos que están asociados con la angustia mental en hombres y mujeres mayores de 30 años, y estudiaron los diferentes patrones dietéticos en relación con la frecuencia del ejercicio y la angustia psíquica.

En ese sentido, aclararon que la angustia mental y la frecuencia del ejercicio se asociaron con diferentes patrones dietéticos y de estilo de vida, lo que respalda el concepto de “personalizar los factores de la dieta y el estilo de vida para mejorar el bienestar mental”.

“Encontramos una relación general entre comer sano, seguir prácticas dietéticas saludables, el ejercicio y el bienestar mental. Curiosamente, hallamos que, para los patrones dietéticos poco saludables, el nivel de angustia mental era más alto en las mujeres que en los hombres, lo que confirmó que ellas son más susceptibles a una alimentación poco saludable que ellos”, explicaron los investigadores.

Para los especialistas, esta investigación proporciona el marco necesario para que los profesionales de la salud “personalicen planes dietéticos para promover el ejercicio y mejorar el bienestar mental en adultos maduros”. También, dijeron, da una nueva perspectiva para la comunidad de investigadores al evaluar el papel de la dieta en la salud mental.

La microbiota intestinal también afecta el estado de ánimo
Estudios científicos publicados en la revista Gastroenterología y Hepatología demostraron que hay muchas razones para cuidar la microbiota intestinal porque afecta el estado de ánimo de las personas. Según la Revisión Microbiota Intestinal y Salud, un desequilibrio puede alterar nuestro humor porque las bacterias del sistema digestivo influyen en la síntesis de serotonina y casi un 90% de este neurotransmisor se produce en el intestino.

La serotonina (conocida como la hormona de la felicidad) es clave en la regulación del estado de ánimo y su carencia se asocia con síntomas depresivos; la microbiota intestinal puede estar implicada tanto en la reducción de sus niveles como en su producción.

Un artículo de Ted Dinan, de la University College Cork (Irlanda), publicado en la revista Neurogastroenterology & Motility, reveló que la depresión y la ansiedad están vinculadas con una alteración en la composición de la microbiota intestinal. En tanto, otro estudio científico de la Universidad McMaster en Canadá corroboró lo anterior mediante distintas pruebas en ratones: al modificar su microbiota, estos pasaban a tener un comportamiento mucho más pasivo.

Con Bienestar habló sobre esto con Fabio Nachman (M.N. 96.066), jefe del servicio de Gastroenterología de la Fundación Favaloro y presidente de la Sociedad Argentina de Gastroenterología, que señaló que “el cerebro se comunica con el intestino y la microbiota a través de los sistemas simpático y parasimpático, y del eje hipotálamo-hipófisis adrenal que actúa sobre las neuronas, células productoras de hormonas, células inmunes y musculares que se encuentran en el intestino, relacionadas con cerca de 3 billones de bacterias que tenemos allí”.

En esa misma línea, Nachman profundizó: “Un trabajo publicado en 2013 por investigadores de la UCLA, encabezado por Emeran Meyer demostró que el consumo de yogurt con probióticos modifica favorablemente la actividad de regiones cerebrales que controlan el procesamiento de las sensaciones y las emociones. En otro estudio, Phil Burnet, del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford, demostró que la utilización de prebióticos (fibra soluble que nutre a la microbiota), produjo una disminución en los niveles de cortisol, una disminución en los síntomas de ansiedad entre quienes consumieron el producto y mayor capacidad de tolerancia al estrés. Más recientemente en la Universidad de MacMaster en Ontario, el grupo que lideran Elena Verdu e Inés Pinto-Sanchez reveló que pacientes con intestino irritable que recibieron un probiótico (Bifidobacterium longum) presentaron menores índices de ansiedad y depresión”.

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