Los beneficios de las cerezas y por qué no debes tirar el rabillo

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Julia VOSCO
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Estamos en época de cerezas y pese a que se trata de una fruta de temporada bastante corta en España, estando en su momento óptimo de consumo de mayo a julio, son un gran antoxidante durante estos meses del año y nos acompañan no solo como ingrediente para repostería, también para incluir en ensaladas o tomarlas como snack.

Pero aunque se trata de una fruta muy sana para la salud, lo cierto es que según el Reglamento 1924/2006 relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos no se pueda destacar ningún nutriente como «fuente» o «alto contenido», si se puede resaltar un aporte de potasio y vitamina C, que contribuye al total de la dieta.

Tiene cantidades importantes de potasio y en menor proporción, fibra (1,5 gramos), magnesio (11 mg), hierro (0,4 mg), fósforo (21 mg) y calcio (16 mg), este último de peor aprovechamiento que el que procede de los lácteos u otros alimentos que son buena fuente de dicho mineral. En su composición cabe destacar la presencia de compuestos bioactivos como las antocianinas (localizadas en la porción carnosa de la fruta), monoterpenos, concretamente, alcohol perílico y flavonoides (ácido elágico).

Los expertos de la FEN (Fundación española de la nutrición) cuentan que existen muchas variedades de cerezas, cuyos nombres se deben al lugar de origen, tiempo de maduración, tipo de polinización y forma de floración. Las principales variedades de las que derivan las demás son:

- Cerezas dulces (Prunus avium).

- Cerezas ácidas o guindas (Prunus cerasus).

- Duke. Es un híbrido de las dulces y ácidas, que combina las mejores propiedades de ambas.

El rabillo, divino tesoro
Respecto a cómo aprovechar el rabillo de las cerezas, Ariadna Parés, dietista-nutricionista anima a que no los tires y que los dejes secar para hacer infusiones con ellos. «Se recomiendan unos 40 gramos de tallos por 200 ml de agua para que aporten sabor, pero se puede usar menos cantidad y combinar con otros ingredientes, hierbas o especias como la menta, por ejemplo», propone la experta.

 
Tal como cuenta la farmacéutica y nutricionista Elisa Escorihuela, con blog sobre alimentación en ABC Bienestar, es recomendable guardar las cerezas en la nevera, bien extendidas, para que no estén muy amontonadas. «Lo ideal sería taparlas con papel film o guardarlas en un táper con tapa», dice.

Además, recomienda guardarlas sin lavar para que el exceso de humedad no propicie la proliferación de microorganismos y se echen a perder: «Si tienes muchas cerezas puedes congelarlas o hacer compotas, para disfrutar de ellas en invierno como puede ser en una crema, por ejemplo», aconseja.
Recuerda que hay que consumir alimentos del propio país para beneficiarte al máximo de los beneficios. A medida que se acerca el inicio de la temporada europea de la picota a mediados de junio, los agricultores que cultivan esta variedad europea exclusiva están siguiendo rigurosos procedimientos de control de calidad que otorgan a la picota su condición de DO (Denominación de Origen). Este sello certifica su excepcional dulzura, trazabilidad y calidad europea. Desde la recolección a mano de cada cereza individual hasta sus beneficios únicos para la salud, la producción sostenible y tradicional de la cereza Jerte es un ejemplo de la producción de fruta europea en su máxima expresión.

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