Cómo reaprender a respirar después del coronavirus

SALUD Por Ana COHEN
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Incomodidad a la hora de respirar y sensación de no estar recibiendo suficiente aire. Son los síntomas del COVID-19 que persisten en algunas personas después de la recuperación. Desde Con Bienestar, consultamos con Eduardo Giugno (M.N. 46.436), médico neumonólogo, qué prácticas pueden mejorar la capacidad pulmonar y el patrón ventilatorio de estos pacientes.

Hasta ahora, no se conocen las secuelas que podrían sufrir las personas que tuvieron coronavirus. Sin embargo, parece que la infección podría afectar a la función pulmonar, y claramente el encierro y el posible ingreso hospitalario, por la falta de movilización y la disminución de la actividad física diaria, influir en la capacidad funcional de las personas que pasaron por la enfermedad.

Una de las causas puede ser la fibrosis pulmonar, que es un daño al tejido profundo de los pulmones; se va cicatrizando y el tejido se vuelve grueso y duro. Esto dificulta recuperar el aliento y es posible que la sangre no reciba suficiente oxígeno.

“Hay intervenciones muy importantes de alta clínica como la educación del paciente en cuanto al ejercicio aeróbico, ejercicios de fuerza y entrenamiento y técnicas de drenaje de secreciones”, explica el especialista.

En la práctica clínica, los terapeutas se centran inicialmente en estabilizar la respiración de los pacientes. Después, trabajaban para recuperar la resistencia y la coordinación motora con la ayuda de la terapia ocupacional y entrenamiento de la postura. La terapia cognitiva y el apoyo psicológico también son clave en la recuperación definitiva.

“El entrenamiento aeróbico comprende pautas de ejercicio como caminar, trotar, nadar, comenzando a baja intensidad y aumentando gradualmente: 20 a 30 minutos de duración, tres a cinco veces por semana, dependiendo de la dificultad respiratoria que presente cada paciente en particular”, detalla Giugno. Sobre el entrenamiento de la fuerza sugiere ocuparse de uno a tres grupos musculares, repitiendo los ejercicios unas 10 veces, con una frecuencia de dos a tres sesiones por semana, con aumento gradual

Entre las acciones planteadas para recuperar la función respiratoria, el médico recomienda inspirar por la nariz con los labios cerrados, aguantar el aire entre dos y tres segundos y exhalar lentamente por la boca en un tiempo mayor que en el proceso de inspiración.

En cuanto a la respiración abdominal o diafragmática, propone hacer entre 10 y 15 ejercicios con las piernas semiflexionadas y los pies apoyados en el suelo, mientras se sitúan las manos en el abdomen y se mantiene el aire inspirado entre dos y tres segundos para después expulsarlo lentamente. Este mismo proceso puede llevarse a cabo para la respiración costal, que requiere sentarse o mantener las piernas estiradas y situar las manos sobre el pecho.

Estas recomendaciones no hay que realizarlas en caso de continuar con síntomas: fiebre, tos, dificultad para respirar en el domicilio ni durante la estancia hospitalaria.

Expulsión de secreciones
“Las técnicas tienen como objetivo reeducar el patrón respiratorio, mejorar la ventilación, movilizar el tórax y favorecer el drenaje de secreciones, sobre todo si son pacientes con enfermedades crónicas respiratorias como EPOC”, explica el neumonólogo del Hospital Cetrángolo.

Durante y tras la infección por COVID-19 parece que la tos que aparece es seca y no productiva (es decir, sin mocos) pero si el paciente afectado presentara una patología respiratoria de base o tuviera presencia de secreciones al toser (tos productiva) se recomienda que realice los siguientes ejercicios con el objetivo de mejorar el transporte de secreciones a nivel pulmonar y facilitar su expulsión:

Hacer una exhalación lenta con la boca abierta en postura fetal o una exhalación mediante una botella de agua y un tubo de plástico con el que se deben generar burbujas de agua.
En una posición acostada, de lado en una superficie plana (como la cama), inspirar por la nariz de manera normal. Exhalar con la boca abierta de manera lenta y hasta vaciar del todo los pulmones. Realizar durante cinco minutos, y repetir lo mismo recostado sobre el otro lado. Realizar dos veces al día (mañana y tarde).

Fuente: TN

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