Tips “anti hinchazón”: qué y cómo comer para mantener la panza chata

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Creemos que nos alimentamos bien y de manera sana: comemos muchas verduras, nada de fritos, productos frescos y naturales. Sin embargo, no podemos deshacernos de la hinchazón y del tan molesto “dolor de panza” que nos acompaña a diario. ¿Qué puede pasar? Prestemos atención a estas cuestiones para comenzar a resolver el problema.


Las posibles causas
1- Mezclas inapropiadas. Es frecuente no prestarle atención a los distintos elementos que componen un plato, pero este ítem tiene mucha importancia. Hay determinadas combinaciones que tienden a retrasar o demorar la correcta digestión, lo que provoca gases e hinchazón. En este sentido, la trofología es esencial, ya que nos ayuda a entender la importancia de no realizar ciertas mezclas en una misma ingesta. La famosa milanesa con papas fritas es un claro ejemplo de malas combinaciones, ya que mezcla almidones y proteínas.

2- Tiempo entre comidas. Darle espacio a lo había en el estómago también es importante. Quizás nuestro plato está bien combinado, pero un ratito antes picoteamos algo y así perdimos el efecto de lo que vamos a comer ahora. Esto incluye al postre, quizás no fue antes, sino después.

3- Cereales y legumbres. Para facilitar la digestión, es muy importante hacer una correcta preparación del alimento antes de su cocción. ¿Escucharon hablar de los anti-nutrientes? Son sustancias químicas que contienen las semillas que las protegen de insectos, hongos, plagas y permiten garantizar las mejores condiciones para que germinen. Estos protectores químicos pueden producir diversos problemas, entre ellos, digestivos. ¿Cómo hacer entonces? Hay varias técnicas pero la más sencilla y efectiva es dejarlos en remojo durante varias horas.

4- Celulosa. No podemos digerirla con eficacia ya que no contamos con las enzimas necesarias en nuestro tracto digestivo, lo que hace que pueda producirnos hinchazón o malestar. La encontramos, por ejemplo, en todas las hojas verdes, las cáscaras de vegetales, las cáscaras de cereales y todas las leguminosas. Algunos consejos: evitar platos repletos de alimentos ricos en celulosa e incluir verduras cocidas sin cáscara –como la calabaza, las berenjenas y las batatas- que aportarán volumen y son fáciles de digerir.

5- El líquido durante las comidas. Lo recomendable es no beber nada mientras nuestro estómago está llevando adelante los procesos digestivos, ya que así diluimos los jugos gástricos y esto retarda y disminuye su eficacia. De esta forma, se pueden generar gases e inflamación pues los alimentos ingeridos comienzan a degradarse y fermentar en el estómago. Es ideal tomar un vaso de agua 30 minutos antes y, al menos, dejar pasar otros 30 minutos para retomar la ingesta de líquido. Además, es mejor evitar toda bebida gasificada.

6- Pesticidas. Esta es una cuestión muy importante a tener en cuenta pues sí somos sensibles a todo compuesto químico que puedan tener los alimentos. Comprar orgánico es, hoy en día, algo que deberíamos incluir como prioritario en nuestra alimentación.

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