Diabetes: cómo prevenir la pérdida de visión

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Carola LEVI
Los riesgos de ceguera aumentan con el control inadecuado de la glucemia. Por eso, es fundamental que el paciente visite al oftalmólogo al menos una vez por año.
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Los altos niveles de azúcar sostenidos en sangre producen un deterioro de los vasos sanguíneos que irrigan la retina. La clave es tener un adecuado control de la glucemia.

El ojo es uno de los primeros sitios en los que la alteración vascular de la diabetes se asienta. Se puede distinguir mirando el fondo de ojos, por lo tanto, la revisión oftalmológica periódica no solo permite evaluar la visión, sino también, el estado general de su circulación.

Hay un grupo de problemas en los ojos que puede afectar a las personas con diabetes. Estas enfermedades incluyen la retinopatía diabética (causa más frecuente y con mayores consultas anuales), el edema macular diabético, las cataratas y el glaucoma.

Es importante realizar controles habituales con el oftalmólogo para prevenir estos inconvenientes que pueden ocasionar baja visión o, incluso, ceguera. El daño ocular se produce por el mismo motivo por el que la diabetes aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares o renales, por ejemplo, la alteración del aparato circulatorio.

¿Cómo son esos cambios?
Los vasos sanguíneos pueden hincharse y tener fugas de líquido, como pueden cerrarse e impedir que la sangre fluya. En algunas ocasiones, se generan nuevos vasos sanguíneos anormales en la retina. Todos estos cambios pueden hacer perder la visión.

La enfermedad, generalmente en su inicio, no presenta síntomas y los riesgos de desarrollarla aumentan con su avance y con el control inadecuado de la glucemia. Por eso, es fundamental que el paciente visite al oftalmólogo al menos una vez por año.

El avance de la retinopatía diabética
La retina es una delgada capa nerviosa que recubre al ojo en su parte interna. Su función es la de percibir la luz y las imágenes que luego son enviadas al cerebro e interpretadas. El daño en los vasos sanguíneos retinales provoca la filtración de fluido o sangre generando neoformación de vasos frágiles e irregulares y tejido fibroso, dando como resultado la disminución de la visión y/o la distorsión de las imágenes que la retina envía al cerebro.

Si la enfermedad progresa, algunos vasos sanguíneos interrumpen su flujo, lo que causa la formación o proliferación de nuevos vasos sanguíneos anormales en la superficie de la retina. Esta etapa se conoce como retinopatía diabética proliferativa, con sus distintos estadios.

Los nuevos vasos anormales formados en aquellas superficies carentes del riego sanguíneo pueden complicar el estado clínico del ojo, requiriendo en determinadas circunstancias la intervención quirúrgica.

Por otra parte, la enfermedad también puede ser un problema para aquellas mujeres embarazadas con diabetes preexistente. Para proteger su visión, se aconseja hacer un examen completo visual con dilatación de las pupilas, o gracias al avance tecnológico, un fondo de ojos digital sin midriasis, que es el aumento del diámetro o dilatación de la pupila del ojo.

Factores de riesgo que pueden dañar la visión
Cualquier persona con diabetes puede llegar a tener repercusiones oculares. El riesgo aumenta si no se trata:

El nivel alto de glucosa en la sangre.
La presión arterial alta.
El nivel alto de colesterol en la sangre y el tabaquismo también pueden aumentar el riesgo de llegar a tener una enfermedad diabética del ojo. Mientras más pronto empiece a controlar la diabetes y otras enfermedades, mejor pronóstico y calidad de vida tendrá el paciente.

   

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