Por qué es importante que The Lancet haya avalado la vacuna rusa

SALUD Por Julia VOSCO
La prestigiosa publicación científica confirmó que la Sputnik V tiene una eficacia superior al 91% contra el coronavirus. ¿Qué opinan los expertos argentinos?
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Credibilidad y confianza. Eso es lo que ganó la vacuna rusa Sputnik V luego de que la prestigiosa revista científica The Lancet validara que su eficacia es superior al 91%. La inoculación fue ampliamente cuestionada desde diferentes sectores de la oposición porque hasta el momento sólo se contaba con datos proporcionados por el Instituto Gamaleya, uno de los desarrolladores del fármaco.

Los fabricantes habían dado a conocer los resultados de los ensayos clínicos a través de conferencias de prensa virtuales y de sus cuentas en las redes sociales. Pero faltaba el aval científico independiente. Todo eso cambió hoy tras el artículo de la revista The Lancet, que es una de las publicaciones científicas más prestigiosas del mundo junto con Science y Nature.

“Es muy importante generar este tipo de confianza en la población porque en la Argentina la Sputnik V es la única vacuna que tenemos hoy”, considera Bárbara Broese (M.N: 130.018), directora de Epidemiología de la Municipalidad de San Isidro, en diálogo con Con Bienestar.

Y agrega: “Una vez evaluada por el comité de veedores científicos, crece mucho más la credibilidad que tiene la vacuna. De hecho, Pfizer también difundió primero los resultados de los estudios de fase 3 en Twitter y, por ello, se dudó del laboratorio en su momento. Después los publicó The Lancet y cesó esa desconfianza”.

En esa misma línea, coincide el infectólogo y miembro del Consejo Consultivo de TN, Ricardo Tejeiro (M.N. 58.065): “Es sumamente importante, porque es la única manera de que llegaran los datos reales que registraron los investigadores de la vacuna. Es un detalle que faltaba como aval de la investigación de la vacuna Sputnik V”.

“La publicación per sé es importante, más allá de que The Lancet es prestigiosa. Creo que es clave que tengamos ese artículo, sobre todo para los médicos, porque siempre es bueno contar con los números, verlos y analizarlos. Que los editores los hayan podido evaluar y hayan considerado que merecen ser publicados y deben ser mostrados siempre avala de alguna forma lo que se expone”, señala Ricardo Rüttimann, integrante de la Comisión Nacional de Inmunizaciones del Ministerio de Salud de la Nación (M.N. 72.566).

Por otro lado, Rüttimann opinó que conocer los datos de forma detallada va a dar mucha más confianza a la población “sobre todo porque el médico va a estar más confiado y podrá informar mejor a los pacientes y a la comunidad en general”.

De este modo, las reticencias con respecto a la vacuna rusa que se debían, en concreto, a que no se había producido una evaluación de los resultados de los ensayos clínicos por parte de un comité de expertos independiente tendrían que llegar a su fin, según estiman los expertos.

La “tardanza” de los resultados
Los especialistas consultados explicaron que el plazo en que se dieron a conocer los resultados en una revista científica fue el esperable. Lo que sucede es que en un contexto de pandemia, la ansiedad por obtener certezas hizo que se sintiera como una “demora”, pero en realidad todo se evaluó de forma minuciosa y eso lleva su tiempo.

“Para llegar a una revista científica, se debe tener un informe muy detallado y todos son datos que retrasan un análisis. Estamos ante una emergencia sanitaria, por lo que se necesita publicar la mayor cantidad de estudios que tengamos pero, a su vez, no es tan factible porque tienen que seguir siendo revisados como siempre”, argumenta Tejeiro.

El prestigio de The Lancet a nivel internacional se debe a que todos los trabajos que se publican en esta revista son sólidos científicamente. “Tiene un comité que evalúa el estudio clínico conformado por muchos especialistas de diferentes áreas que se encargan de realizar un análisis mucho tiempo antes de publicarlo. Precisamente por esa tardanza es que se los considera de las publicaciones más prestigiosos que hay”, indica Broese.


La estrategia de publicar primero los resultados en redes sociales responde a la urgencia de la situación actual. Como los especialistas tardan en revisar los estudios, los laboratorios se saltaron el paso previo, como el análisis de una publicación científica, para así cerrar acuerdos de venta con los distintos países y llevar tranquilidad a gobiernos y ciudadanos.

Fue una estrategia que también adoptó el infectólogo Fernando Polack cuando dio a conocer los resultados de su estudio sobre el uso de plasma convaleciente en pacientes infectados de coronavirus.

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