Cáncer en pandemia: una mirada constructiva que apuesta al futuro

SALUD Por Carola LEVI
La sensación de soledad y encierro primó en los pacientes oncológicos.
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El 2020 quedará grabado en la memoria de casi todos. La aparición de esta cepa SARS-CoV-2 deterioró la vida del ser humano, provocando pérdidas irreparables tanto físicas como psíquicas. Es muy difícil transitar la enfermedad oncológica en un clima de “normalidad” y desde el punto de vista médico y psicológico se necesita la presencia de familiares, amigos y allegados de cada uno de los pacientes con cáncer.

Durante esta pandemia se logró absolutamente todo lo contrario, el alejamiento de las personas. La sensación de soledad y encierro primó en cada uno de ellos y por eso la calidad de vida de esos pacientes se vio deteriorada.

El cáncer es una enfermedad en la cual se producen modificaciones (mutaciones) en el ADN de nuestras células por lo que esas funciones para las que estaban predestinadas cambian. Se han reconocido múltiples agentes causales que pueden ser genéticos y no genéticos como los ambientales, hábitos personales, socioeconómicos, físicos, químicos, dietarios, infecciosos y otros.

Durante este 2020 crecieron de manera exponencial las consultas médicas por telemedicina por lo que, gracias a ellas, se pudieron controlar, aunque sea de manera remota, a pacientes que estuvieron en sus domicilios sin poder transitar por la vía pública.

Los estudios diagnósticos disminuyeron considerablemente en este período. Las mamografías, ecografías mamarias, abdominales y ginecológicas, PAP y colposcopías, estudios radiológicos y tomográficos bajaron entre un 40 y 60 %, mientras que los procedimientos diagnósticos invasivos como son las videocolonoscopías y endoscopías digestivas altas cayeron entre un 80 y 90 %

Respecto a nosotros, los médicos, tuvimos la posibilidad de realizar cursos y jornadas a distancia. A través de las redes pudimos desarrollarnos y perfeccionarnos, lo cual fue una labor muy constructiva e innovadora en muchos casos.

El cáncer es la segunda causa médica de muerte en la Argentina y en el mundo, luego de los eventos cardiovasculares. Aunque suele diagnosticarse a partir de una edad madura, los cambios celulares que conducen a la enfermedad empiezan mucho antes, por lo que la prevención, la detección temprana y la concientización es importante a cualquier edad.

El número de personas que padecen cáncer en el mundo entero va en aumento. Por un lado, porque vivimos más tiempo que antes, gracias al desarrollo de nuevos tratamientos médicos (la investigación científica descubrió maneras de reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad y la probabilidad de muerte por esta afección), métodos diagnósticos más eficaces y procedimientos quirúrgicos menos cruentos y más certeros. Por el otro, debido al estilo de vida que llevamos.

Está en cada uno de nosotros, apoyados por las políticas y acciones gubernamentales de salud, en tomar las medidas necesarias para contribuir en prevenir y detectar tempranamente al cáncer.

¿Cómo se pueden diferenciar los tumores benignos de los malignos?
Hay cuatro características que difieren entre ellos.

La diferenciación celular. Los tumores benignos son bien diferenciados mientras que los malignos son indiferenciados o tienen estructuras atípicas.
La velocidad de crecimiento. Los tumores benignos crecen de manera muy lenta mientras que los malignos, dependiendo de su grado de diferenciación, se dividirán más o menos rápido.
La invasión local. Los tumores benignos no invaden ni infiltran tejidos vecinos mientras que los malignos infiltran tejidos circundantes.
La capacidad de realizar metástasis. Los tumores benignos no hacen metástasis mientras que los malignos provocan invasión a distancia.

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