Trucos basados en la psicología para que tu dieta para adelgazar funcione

DIETAS Por Julia VOSCO
Te dan la motivación necesaria para que lo consigas
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Plantéate una meta, valora tus expectativas y sé realista
El secreto para conseguir llegar a una meta es ser realista. Esto no quiere decir que no aspires a algo que, por el momento, no tienes, sino que te plantees un objetivo que sepas que vas a poder cumplir. Como indica la plataforma de psicología, "a la hora de plantearse qué dieta queremos hacer -vegana, saludable, para ganar musculatura…- es imprescindible que haya una armonía suficiente entre las motivaciones, las conductas, las expectativas/metas e incluso las fantasías legítimas que la persona maneja a la hora de iniciar una dieta, sobre todo si esta es muy estricta o exigente. De lo contrario, el proceso de la dieta será mucho más duro y, probablemente, al final lo que se obtendrá será un resultado decepcionante". 

Planifica las expectativas que te has fijado
No basta con decir: 'quiero llegar hasta aquí o 'quiero adelgazar tanto', sino que hay que planificar cómo lo vas a conseguir. "Una motivación adecuada no se reduce a “quiero hacer dieta porque quiero tener un cuerpo diferente”, eso es obvio, sino que se trata más bien de que pienses por qué para ti es importante en este momento tener un cuerpo diferente. A partir de aquí, fíjate unas expectativas realistas. ¿Cuánto confías en lograr tu objetivo y cómo de realista es?". 

Visualízate 
No pienses en ti teniendo en cuenta los ideales externos. Piensa en cómo eres y cómo te gustaría ser, olvidando lo demás. "Nuestra naturaleza social hace que construir nuestra imagen con mensajes externos sea inevitable. No obstante, debemos cultivar un cierto sentido crítico y no dar por buenas todas las críticas externas porque a menudo son injustificados o muy relativas. Debemos compararnos con personas asimilables a nosotros, no únicamente con referentes de físicos inalcanzables que siempre van a suponer una exigencia excesiva", señalan desde iFeel.

No bases tu autoestima solo en tu peso
La autoestima tiene que ver con la valoración favorable o desfavorable que hacemos de nuestra imagen. Es decir, si por ejemplo el hecho de definirnos como delgados nos gusta (“Tengo un tipo muy estilizado”) o nos parece que somos unos enclenques o esmirriados. También si estamos a gusto con nuestro físico “curvie” o, por el contrario, nos hace sufrir porque lo consideramos sobrepeso. Nuestra identidad se compone de muchas facetas, tanto en referencia a nuestro físico como a nuestra personalidad o manera de ser. Esto quiere decir que tenemos muchos rasgos o características positivos que pueden alimentar nuestro autoestima aunque algunos aspectos de nuestro físico no acaben de convencernos. Puede que tu peso no sea el adecuado, pero fíjate también en cómo son tus ojos, sonrisa, pelo, piel, voz, manos, etc. Y pon atención también a tus otras cualidades: inteligencia, sentido del humor, sabiduría, talento...

Aceptar el cambio de estilo de vida
Si nos proponemos hacer dieta, especialmente una dieta más bien exigente, tenemos que tener claro que hay ciertas cosas que tienen que cambiar y que algunas de ellas nos van a dar donde más nos duele, porque el placer y las rutinas que nos resultan más cómodas a veces están reñidos -aunque sea provisionalmente- con un cambio significativo en nuestro físico

¿Te falla la fuerza de voluntad? Busca ayuda 
Puedes confiar, por ejemplo, en un profesional de la psicología, que te apoye en tu proceso para perder peso, o en tu nutricionista, que buscará alternativas cuando la dieta se te haga cuesta arriba. No lo dejes todo a tu supuesta fuerza de voluntad, porque aunque la tengas, te puede fallar. "Lo de “querer es poder” no es verdad al 100%, pero sí es un componente importante: cuando seguimos una dieta, es importante que nos conectemos con el deseo de conseguir ese objetivo, con el hecho de que “queremos” lograrlo, para así poder sobrellevar mejor el esfuerzo. Y para ello hay que ponerlo en práctica un día tras otro"

Interpreta el sacrificio como una inversión
Es importante que recuerdes que te estás sacrificando (es decir, estás esforzándote por renunciar a ciertas cosas) con el objetivo de, más adelante, tener un cuerpo que te guste más. No es un sacrificio porque sí ni una mera mortificación, sino una inversión en tu bienestar. Si tu sacrificio es en balde entonces hay que plantearse qué está fallando.

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