Máscaras y barbijos ecológicos: cómo evitar contagiarse en pandemia sin dañar al medio ambiente

POR UNA VIDA MÁS SALUDABLE Por Carola LEVI
Son elaborados en base a un árbol de plátanos nativo de Filipinas. Resultan más fáciles de hacer, más económicos y son completamente biodegradables
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La pandemia del coronavirus afectó al mundo entero en todos los sentidos. Hace casi un año que los barbijos y las máscaras se incorporaron a nuestras vidas casi como una extensión del cuerpo. Es inconcebible salir de casa sin estos elementos que se volvieron imprescindibles en el día a día de la gente y que son claves para protegerse del contagio del COVID-19.

Con la pandemia, las marcas de indumentaria lanzaron miles de modelos de barbijos con diseños exclusivos y confeccionados con distintos materiales. La realidad, es que la mayoría contaminan el medio ambiente. Las máscaras de protección, realizadas con policarbonato y polipropileno, han generado en el mundo un gran daño ambiental, sobre todo cuando son desechadas y cuyos materiales son muy difíciles de degradar.

De acuerdo a un reporte del World Economic Forum, hay un material proveniente del árbol del plátano, nativo de Filipinas, que ayudaría a resolver ambos problemas: evitar el daño medioambiental y proteger a los ciudadanos de la amenaza del virus que preocupa a toda la humanidad.

Se trata de “La abacá”, una fibra gruesa utilizada en bolsitas de té y billetes de banco que, además de ser muy manipulable y de fácil proceso, es más económica y completamente biodegradable. De acuerdo a los expertos, estos nuevos barbijos y máscaras hechas en Filipinas son absorbidas por la tierra en menos de dos meses tras ser desechadas, a diferencia del plástico que pueden tardar cientos de años en desintegrarse.

Los esfuerzos mundiales para prohibir los plásticos de un solo uso o descartables han disminuido a medida que las naciones priorizaron la higiene y usabilidad por sobre el medio ambiente en lo que refiere a envases y suministros médicos de protección. Las ventas de mascarillas desechables aumentarán más de 200 veces en todo el mundo desde el comienzo de la pandemia, según un artículo de las Naciones Unidas que cita a la consultora Grand View Research.

La realidad, es que las empresas han sido reacias a reemplazar el plástico con alternativas biodegradables debido a la preocupación por el costo y su efectividad para proteger a las personas del virus. En ese sentido, un estudio preliminar realizado por el Departamento de Ciencia y Tecnología de Filipinas demostró que el papel de abacá es más resistente al agua que una máscara N-95 comercial y que tiene tamaños de poro dentro del rango recomendado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos.

Filipinas es el mayor productor mundial de este material biodegradable. Esta fibra, despojada de los troncos del árbol de abacá, se usó para cuerdas de barcos resistentes al agua salada y sobres de Manila en el siglo XIX. Hasta el 30% de los billetes de Japón están hechos con este material y su hilo se ha utilizado en la producción de Mercedes-Benz.

“A pesar de que la fibra de la planta es más costosa en términos de producción que las alternativas de plástico, los fabricantes de equipos de protección de la salud de China, India y Vietnam realizaron más pedidos de este producto en los últimos meses, lo que llevó a las fábricas Filipinas a duplicar su producción”, reveló un exportador de abacá, Firat Kabasakalli.

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