El verano, ¿es un buen momento para que los chicos dejen los pañales?

SER PADRES Por Julia VOSCO
El control de esfínteres necesita de una determinada maduración neurólogica. No depende de una estación del año ni podrá ser cuando nosotros, los padres, queremos
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La maduración neurológica se da alrededor de los dos años. Pero así como hay niños que caminan al año y otros unos meses después, también en este caso el rango es amplio. Por eso decimos que es totalmente normal que haya distintos tiempos de maduración. Si podemos comprenderlo no habrá motivo para angustiarnos ni ponernos rígidos, emociones que sólo complicarán este aprendizaje.

¿Cómo nos damos cuenta?
En general hay tres etapas:

Primero avisan cuando ya se hicieron.
Luego cuando están haciendo.
Por último, cuando tienen deseos de hacer.

Estarán preparados para empezar el control esfinteriano (dejar los pañales) en esta última etapa, pero aconsejo no estar pendientes y obsesivos con el tema: es lo peor que nos puede pasar porque nuestro hijo se dará cuenta y se hará un “tema” de algo que debe ser un proceso normal.

Las heces tienen para los niños significados muy importantes que los adultos no imaginamos. Pueden ser vividas como partes valiosas del cuerpo que se desprenden. Entonces “la caca” no será un desecho que es mejor eliminar, sino una parte del cuerpo que es necesario retener, como si fuera un dedo, por ejemplo. ¡Por eso el ir al baño puede dar mucho miedo!

Estos chicos pueden llegar a “retener o contenerse” de ir al baño para así evitar la sensación o peligro de pérdida.

Algunas ideas para superar estas fantasías:
• Saludar a las deposiciones puede ser una gran solución. Aunque suene disparatado al oído adulto “chau caca”, “hasta la próxima caca”, es una fórmula que suaviza mucho la fantasía de pérdida.

• Explicar que el cuerpo necesita “despedir” esa caca para que haya más lugar en el cuerpo. De esa forma, podrá recibir la comida rica que tanto le gusta comer.

Otra fantasía frecuente es que el inodoro sea vivido como un “monstruo traga chicos”: les resulta temeroso con su boca grande y el ruido del agua arremolinada que arrastra todo lo que encuentra a su paso. Tienen miedo de caerse adentro y no poder salir. Serán niños que evitan ir al baño y prefieren seguir haciendo caca en sus pañales.

En estos casos lo ideal es usar un adaptador para inodoro, así se sienten mejor contenidos y sin miedo a caerse. También puede usarse una pelela que permite ver el fondo y entonces no provoca miedo.

También las heces pueden ser vividas como un regalo, como si el niño dijera “cuando yo quiero te doy este regalo y cuando estoy disgustado por algo, no te lo doy”. Entonces el ir al baño es utilizado como una señal de conformidad y gratificación o de enojo y castigo hacia los adultos.

Cuatro consejos que nunca estarán demás
No adelantar la etapa de aprendizaje porque realmente hay niños que a los dos años no saben de qué hablamos cuando les mostramos un calzoncillo o una bombacha.
No comiences el aprendizaje esfinteriano si estás en un período en que no tendrás ni tiempo ni paciencia, ya sea por mudanza, cambios laborales o muerte de un ser querido, por ejemplo. Es una etapa que, como todo aprendizaje, requiere de nuestra atención y paciencia.
Sacar los pañales paulatinamente: primero sólo de día, conservándolos a la noche. Y recién cuando controlan bien durante el día, retirar los pañales nocturnos.

Nunca dar consignas contradictorias, es decir “una semana te saco los pañales y a la semana siguiente te los vuelvo a ofrecer”. ¡Porque solo aportaremos confusión al tema!.
Por último este lema es válido para cualquier etapa del desarrollo: No hagas un tema de un tema que no es un tema. Es decir, no hagamos un problema de un período normal del aprendizaje y sus vicisitudes.

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