La suba de precios de los alimentos cambió los hábitos de consumo de los argentinos

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Julia VOSCO
Las harinas y los derivados de los cereales les ganan terreno a la carne, las frutas y las verduras. Solo el 15% incorpora cortes vacunos en su dieta diaria. La cuarentena también modificó la elección de los productos
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La suba de precios de los alimentos no dio tregua al bolsillo de los argentinos durante 2020. Con un alza casi 10 puntos por encima de la inflación general, muchas familias se vieron obligadas a modificar la elección de productos en sus compras y empeoraron sus hábitos de consumo. La cuarentena para intentar contener los contagios de coronavirus tampoco ayudó a la elección de alimentos más saludables.

Los datos son contundentes: solo el 15% de los argentinos consume en forma diaria carne vacuna; apenas la mitad consume diariamente verduras, y uno de cada tres, frutas, leche y yogurt. Como contrapartida, las harinas y los derivados de los cereales son los que terminan completando la dieta de las familias.

Los datos corresponden a un estudio realizado por el Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales, de la Universidad Siglo 21, que además detalló que pese a esta composición en la elección de alimentos, nueve de cada diez califican su dieta como buena o muy buena.

En diálogo con TN.com.ar, Natalia Cervilla, directora de la Licenciatura en Nutrición de esa casa de altos estudios, explicó que “no hay una correlación directa entre los cambios de hábitos y la pandemia”. No obstante, como las familias permanecieron más tiempo en sus casas “disminuyó la compra de alimentos a través de delivery, pero las preparaciones no fueron necesariamente las más saludables, como las frutas, verduras y legumbres”. “Había más tiempo para preparar comidas, pero se elegían otras cosas como pan y pizzas”, ejemplificó.

Sucede que asociado a los gustos y costumbres, la caída del ingreso y la suba de precios terminaron provocando que las familias opten por lo más económico: las harinas y los carbohidratos. “Los alimentos procesados y ultraprocesados están disponibles en cualquier lugar a bajo precio, además de que son sabrosos”, detalló Cervilla.

Uno de los datos que destacó la docente es la tendencia en el descenso de consumo de carne vacuna diaria. “Es llamativo”, afirmó, y lo asoció “indudablemente al alza de precios porque impacta de forma directa en las elecciones de compra”. Además, dijo que “los estilos de vida que también inciden”.

Al respecto, dijo que “los derivados de cereales son los que rinden más y son más económicos”, aunque den “como resultado problemas de malnutrición, obesidad, un aumento de la diabetes, entre otros”. En esto juega un papel preponderante el “preocupante bajo consumo de frutas y verduras, que es más alarmante que la baja de carne diaria”, evaluó.

Según el trabajo de investigación de la Universidad Siglo 21, cuatro de cada diez personas consume verduras de manera cotidiana y un tercio incorpora frutas, leche o yogur de manera diaria.

“La gente considera que la incorporación de verduras requiere mucho tiempo de preparación y no invierte tiempo en buscar otra forma incorporarlas a la dieta”, evaluó Cervilla. Por eso, en este caso indicó que a los precios se suma la “alta perecibilidad de estos alimentos, los gustos y las preferencias” y remarcó que en muchos casos “no forman parte del hábito y por eso no se los elige”.

Sin embargo, el consumo de frutas, verduras, leche, yogur, queso y huevos es más frecuente entre las mujeres, de acuerdo con el estudio y si se toman en cuenta las regiones del país se consumen más en Mendoza, mientras que Córdoba es una de las ciudades que menos lo hace.

La incorporación de frutas y verduras tiene que hacerse de forma diaria; la recomendación es de cinco porciones por día”, detalló la docente universitaria.

Consumo de carne vacuna
En 2020, el consumo fue el más bajo en 100 años, con 49,7 kilos por habitante, según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivadores de la República Argentina (CICCRA). El alza de precios del 74,8% en los mostradores del Área Metropolitana de Buenos Aires explican gran parte de esta decisión de las familias de dejar de incorporarla a sus dietas.

Sin embargo, para el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) aunque el consumo de carne vacuna cayó, ocho de cada diez argentinos la siguen considerando “saludable”. De acuerdo con un sondeo del instituto, el 77% de las personas tiene una opinión favorable sobre la carne, mientras el 23% no la considera saludable.

Para Adrián Bifaretti, jefe de Promoción Interna del IPCVA, existen otras razones que explican estos fenómenos de consumo “más allá de razones estrictamente económicas, como el poder adquisitivo de la gente o los precios de diferentes alimentos”. Entre ellos, los cuestionamientos vinculados con el “maltrato animal o la cuestión medioambiental”. Además, un 21% dijo que podría reemplazarla por temas vinculados a la salud.

Según el estudio de la Universidad Siglo 21, la carne vacuna es más consumida por hombres “porque tradicionalmente y culturalmente estuvo asociada a la fuerza”, mientras que “el consumo de pescado y pollo prevalece entre las mujeres”, detalló Cervilla. Lo mismo sucede con las frutas, las verduras y los lácteos, debido a que “en general las mujeres tienen más atención sobre el cuidado de la salud”, completó.

Por precios o por costumbres, lo cierto es que los hábitos de consumo están cambiando y no precisamente hacia productos más saludables. Una tendencia mundial, de la que la Argentina no está exenta.

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