Trucos para lavar y guardar bien las frutas y verduras

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Carola LEVI
En época en la que la limpieza está a la orden del día, es bueno hacer un repaso de las costumbres que tenemos a la hora de preparar los alimentos.
VG5IPXCTYJBRHN22GCQW4OOZMA

Ligeras, frescas, nutritivas, las frutas y verduras son las reinas del verano. La recomendación de los expertos es consumir entre cinco y diez piezas de estos alimentos de forma diaria. Durante el verano, las ensaladas, los smoothies y hasta los helados naturales son algunas de las tantas formas ideales de incorporarlas a la dieta.

En gran parte, estos alimentos se consumen crudos por lo que se torna imprescindible lavarlos bien antes de comerlos. La forma en la que preparamos las frutas y verduras puede hacer que nos duren por más tiempo en la heladera. Además, es importante aprender a desinfectarlos adecuadamente sobre todo en época de coronavirus.

Por lo general es mejor lavar las frutas y verduras en el momento en el que se vayan a consumir. No obstante, en época de coronavirus es recomendable hacerlo antes de guardarlas o meterlas en la heladera. Si se sumergen en vinagre no se elimina la presencia de bichos, sino que frena el desarrollo. Por eso, se aconseja ponerlos en 10 litros de agua con una gota de lavandina y luego enjuagar bien.

Las directrices generales son que las verduras o frutas queden un rato sumergidas en esa preparación de agua con una gota de lavandina y repetir el proceso varias veces. En cada una de ellas, hay que cambiar el líquido para deshacerse de la suciedad que se desprende del alimento, de ahí que haya que hacerlo de forma reiterada. El último enjuague tiene que hacerse solo con agua.

Luego, Silvio Schraier, médico especialista en Nutrición (M.N. 57,648) precisa a Con Bienestar que para guardarlo es mejor hacerlo en bolsas que tengan “pequeños poros, porque así la humedad los atraviesa y se acabó el problema para conservarse”.

Los errores más frecuentes
Dentro del mundo de las verduras y las frutas, hay algunas que todavía no se lavan debidamente para que queden bien. Como en todo, hay indicaciones generales pero dependiendo del caso hay que agregar, intercambiar o hasta saltarse pasos. Las que más errores generan son:

Verduras con hojas, como la lechuga, la espinaca o la acelga. Hay que descartar las hojas que no vamos a usar y lavar el resto una por una para quitar cualquier rastro de tierra. Luego, hay que volver a sumergirlas en agua con una gota de la lavandina.
Champiñones. Con estos hongos hay que hacer el proceso anterior a la inversa. Es decir, primero se deben eliminar los restos de tierra de forma manual para luego sumergirlos en un bol. Finalmente, tenemos que enjuagarlos en agua corriente y secarlos después con papel de cocina.

Cerezas. Estas frutas son de estación y sólo se suelen encontrar en verano. Lo ideal si no se van a consumir al momento, es guardarlas con el tallo. Este se quita después de lavarlas con cuidado bajo el grifo cuando vayamos a comerlas.
Bananas, melones o sandías. Es mejor limpiar la cáscara porque es lo que agarramos con la mano a la hora de comerlas, y se puede traspasar alguna bacteria en el proceso.

Frambuesas. Si se compran frescas no duran más de dos días. Para que mantengan su aroma y consistencia, sólo hay que sumergirlas en agua con delicadeza (porque son muy frágiles) y escurrirlas rápido. La limpieza profunda es para cuando las vayamos a comer.
Papas. No es necesario que estén sumergidas más tiempo que el resto de los vegetales, aunque es una creencia popular extendida. La atención hay que ponerla en la zona donde puede haber brotes porque hay una sustancia que se llama solanina que es tóxica. Cuando las pelamos, si se detectan orificios de un tono verdoso es conveniente retirar ese punto con un cuchillo para no desaprovechar tanto el tubérculo. Por la humedad propia de estos alimentos van a tender a brotar aunque no haya tierra. Si están muy reblandecidas es preferible descartarlas.

Te puede interesar