Coronavirus I Varios países adaptan nuevas estrategias de vacunación ante la escasez mundial de dosis

SALUD Por Julia VOSCO
Reino Unido cambió sus pautas para que la segunda inyección pueda ser aplicada hasta 12 semanas después de la primera. Alemania y Bélgica también evalúan extender ese plazo hasta los 42 días.
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Mezcla de inoculantes diferentes, reducción de las dosis recomendadas y aumento del plazo entre cada inyección son algunas de las nuevas estrategias de vacunación contra el coronavirus que están analizando o ya comenzaron a adaptar varios países. Se debe a la escasez inicial de vacunas registrada a nivel mundial y a la espera de la autorización de inmunizantes de otros laboratorios en sus territorios.

La nación que lidera estas iniciativas es el Reino Unido, una de las más afectadas por el Covid-19 en Europa con alrededor de 75.500 muertes, donde el reciente descubrimiento de una nueva cepa del virus más contagiosa ha disparado el número de infecciones.

Frente a esta situación desesperante, el gobierno británico cambió sus pautas de vacunación el pasado 30 de diciembre para que la segunda dosis de los inmunizantes de Pfizer/BioNTech y Oxford/Astrazeneca sea administrada hasta 12 semanas después de la primera, en lugar de los 21 días prescritos.

La segunda dosis serviría para aumentar el tiempo de protección frente al virus, por lo cual a la hora de proteger a los grupos prioritarios es preferible vacunar al doble de personas en los próximos meses que “a la mitad, pero solo con una ligera mayor protección”, indicaron autoridades médicas en una carta remitida al personal sanitario de Reino Unido. Allí consideraron que 12 semanas “es un intervalo razonable para conseguir una protección a largo plazo”.

Además, el gobierno de Boris Johnson autorizó en casos excepcionales la mezcla de ambas vacunas, que no fueron diseñadas para ser combinadas, pese a la falta de evidencia sobre el grado de inmunidad de las dosis mixtas.

La guía británica señaló que “si la misma vacuna no está disponible, o si se desconoce el primer producto recibido, es razonable ofrecer una dosis del producto disponible localmente para completar el proceso”. Aunque al mismo tiempo la jefa de inmunizaciones de la Salud Pública inglesa, Mary Ramsay, precisó que sería algo “muy excepcional”.

Estas pautas contradicen las recomendaciones de países como Estados Unidos donde las autoridades sanitarias advirtieron que las vacunas contra el coronavirus “no son intercambiables” porque su seguridad y eficacia no fueron evaluadas.

Para algunos expertos, la situación crítica del Reino Unido empujó a las autoridades a tomar decisiones extremas. “No hay datos sobre esta idea en absoluto”, dijo al diario The New York Times John Moore, experto en vacunas de la Universidad de Cornell. Moore agregó que “los funcionarios de salud británicos parecen haber abandonado la ciencia por completo ahora y solo están tratando de adivinar cómo salir del lío”.

La idea avanza en Europa
Si bien la mezcla de vacunas genera polémica, algunos países europeos sí están planteándose aumentar el intervalo de aplicación de la segunda dosis para poder vacunar a más personas, a la espera de nuevos suministros.

Tal es el caso de Bélgica y Alemania, que les pidieron a sus expertos evaluar una aplicación de la segunda dosis hasta un máximo de 42 días, el límite fijado por la Agencia Europea del Medicamento (EMA). En tanto que Dinamarca había anunciado el lunes que también dejaría pasar dicho plazo entre ambas inyecciones.

Sin embargo, el laboratorio BioNTech alertó este martes que la eficacia máxima de su vacuna contra el coronavirus no está garantizada si se retrasa la administración de la segunda dosis

La empresa alemana, que desarrolló con la estadounidense Pfizer el primer inmunizante autorizado en Estados Unidos y Europa, explicó que “la eficacia y la seguridad de la vacuna no han sido evaluadas para otros calendarios de dosis” más que las dos inyecciones espaciadas de 21 días aplicadas durante el ensayo clínico.

Una vocera de BioNTech explicó que “incluso si los datos demuestran que existe una protección parcial a los 12 días de la primera dosis, no hay datos que demuestren que la protección permanezca más allá de 21 días”. En este sentido, la portavoz agregó: “Consideramos que se necesita una segunda inyección para garantizar la protección máxima contra la enfermedad”.

Desde la EMA también destacaron la importancia de dar la vacuna completa, ya que “los vacunados no pueden estar completamente protegidos hasta siete días después de su segunda dosis”, tal y como recomendó Pfizer tras sus ensayos clínicos.

Pedido científico
No obstante, algunos científicos les pidieron a los gobiernos que distribuyan dosis únicas de la vacuna contra el coronavirus, luego de que una investigación preliminar de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) estadounidense sugiriera que proporcionan un grado de protección, más allá de las recomendaciones de los laboratorios.

Según los análisis realizados por el organismo de Estados Unidos durante la tercera etapa, antes de su aprobación, la eficacia de una sola dosis de la vacuna de Moderna es de entre 80% y 90%. Mientras que la de Pfizer/BioNTech es de 70%, en comparación con el 95% obtenido con dos inyecciones.

También los reguladores británicos afirmaron, tras aprobar la vacuna de Oxford/AstraZeneca, que tenía una efectividad de cerca del 70% en las 12 semanas posteriores a la primera dosis.

Chris Gill, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Boston, fue entrevistado por la radio local WBUR y aconsejó que “los gobiernos deberían distribuir tantas dosis únicas como sea posible lo antes posible. Podríamos salvar muchas vidas”. Según Gill, Moderna “no tuvo reparos en demostrar que una sola dosis era eficaz”.

De hecho, la Casa Blanca pretende reducir a la mitad las dosis del inoculante de Moderna, que contempla dos inyecciones en un plazo de entre 21 y 28 días.

Moncef Saloui, responsable del programa de vacunación estadounidense, afirmó que “sabemos que con la vacuna de Moderna la mitad de una dosis a personas de entre 18 y 55 años, es decir, dos dosis con la mitad cada vez, implica lograr el objetivo de inmunizar al doble de personas con las dosis que tenemos y genera una respuesta inmune idéntica a la dosis completa”.

A pesar de esto, Saloui reconoció el riesgo de dejar a la gente varios meses “con una inmunidad incompleta o una respuesta inmune equivocada”, pero manifestó que debería ser corregido con una segunda dosis.

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