Ganas peso, empeoran tus defensas... Así es como dormir mal afecta a tu salud

NOTICIAS DE INTERÉS Por Carola LEVI
Un mal descanso tiene consecuencias negativas
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Dormir bien es vital para nuestra salud. Ahora que vienen días de descanso para muchas personas, apostar por un buen descanso es, no hay duda, una excelente opción. Y es que están de sobra estudiados los efectos de una mala calidad o cantidad de sueño en nuestro organismo. “Hay que hablar tanto de mala calidad de sueño como de poca cantidad de sueño. No solo la mala calidad afecta, sino también la cantidad de sueño. Hay que pensar que el sueño es como un programa de la lavadora que tiene que empezar y tiene que terminar para que sea completo. Todo ello es necesario para que sea reparador y se puedan realizar todas las funciones durante el sueño. Por lo tanto, el poder recuperar toda la energía es lo que nos hará estar bien durante todo el día”, nos cuenta el doctor Àlex Ferré Masó, especialista en Medicina del Sueño en La Rotonda Consultas Médicas y miembro de Topdoctors. De entrada, si dormimos mal, lo primero que puede verse afectado es nuestro humor y nuestro estado de ánimo cuando nos levantamos, de eso no hay ninguna duda.

"El sueño es un factor determinante en nuestra habilidad para gestionar estresores emocionales, y es la fase REM (Rapid Eye Movement) del sueño en concreto la que más influye en la regulación emocional manteniendo a la amígdala, el centro emocional del cerebro, bajo control. Por eso, después de una noche en que no hemos dormido bien, nos encontramos de peor humor, más irascibles e impulsivos”, cuenta por su parte la experta en descanso y bienestar de la firma Blancky Jana Fernández.

La falta de descanso perjudica a la concentración
El sueño es también determinante para conseguir una buena concentración durante el día. “Con el mismo concepto que hemos dicho anteriormente, tanto la cantidad como la calidad del sueño son lo que nos garantizará que al día siguiente estemos desestresados y el cerebro esté con la máxima alerta y la máxima energía, para estar así concentrados y atentos durante el día. Para ello es fundamental un sueño reparador no fragmentado y con una cantidad de horas necesarias”, nos cuenta el experto.

Dormir mal engorda?
Mucho se ha hablado de que dormir mal engorda, ¿qué hay de cierto en esta afirmación? “Es cierto porque un sueño de mala calidad o dormir pocas horas inhibe la lectina y aumenta la grelina. La lectina es la hormona que inhibe el apetito y la grelina es la hormona que facilita el apetito, por lo tanto, estamos más predispuestos a tener más sensación de hambre y a comer más. Además, debido a que el cerebro por dormir poco o con mala calidad va más estresado, normalmente, suele tener más tendencia a los alimentos hipercalóricos y como también estamos más tiempo despiertos al dormir menos facilita también que tengamos más hambre, más rato para comer y piquemos más. Y todo esto acaba haciendo que aumentemos de peso. El peso, además, es un pez que se muerde la cola, ya que puede aumentar el ronquido, las apneas y estropear de nuevo aún más el sueño”, nos detalla el experto en sueño.

 Nos permite almacenar nuevos recuerdos
El experto nos detalla, además, que una de las funciones del sueño es recordar todo lo que hacemos durante los días previos, aprender y consolidar. “El sueño se divide en sueño no REM y sueño REM, el cual se dedica a la consolidación de la memoria, concentración, recuerdos, sueños, etc. Es muy importante este sueño para esta función, pero también esta característica del sueño suele aparecer sobre todo más hacia al final. Por eso es importante que las personas duerman todas las horas y poder llegar a esta fase del sueño. Entonces, la cantidad de horas vuelve a ser importante porque si un sueño es fragmentado, de mala calidad o no reparador, también es lo que hace que pueda estar interferido”, nos explica.

Un buen aliado del sistema inmunitario
Un descanso de calidad nos puede ayudar a mantener en forma nuestro sistema inmunitario y a prevenir, de esta forma, infecciones. Lo corrobora el experto que nos explica de forma sencilla que el sueño es la función del cuerpo que lo arregla todo mientras dormimos. “Por eso es muy importante el sistema inmunitario, que tiene una característica propia también típica del sueño que es el ritmo circadiano. Es importante la regularidad y saber cuándo debemos dormir para que todas estas funciones y procesos se realicen y estructuren a la par. Cuando hay mala calidad de sueño o poca cantidad de sueño el sistema inmunitario tiene dos voces: una que se estresa más y produce una activación de la inflamación endógena del cuerpo que puede atacarnos como a nosotros, favoreciendo la formación de placas de ateromas, la circulación, etc., como también disminuye el sistema inmunológico”, nos detalla.

 Y hace mención a trabajos que demuestran que las personas pueden resfriarse tres veces más que una persona que duerme sus horas. “En conclusión, no solo debemos fijarnos en la calidad del sueño, sino también en la cantidad. Hay que aprender a saber cuántas horas necesita el cuerpo de cada persona, depende de la persona (la media son 8h). Luego también es importante que la gente aprenda a identificar signos de alarma, en el sentido de cuando creen que deben acudir a un especialista del sueño. Por ejemplo, si una persona tiene sueño fragmentado, ronca o le han visto hacer apneas, va cansado, etc., podría deberse a trastornos del sueño primarios y un profesional podría ayudarle”, concluye.

"En 2011, el American Journal of Clinical Nutrition puso una cifra al número medio de calorías que ingerimos de más cuando no dormimos bien: trescientas calorías extra al día. Y es que la privación de sueño parece aumentar la actividad de nuestra amígdala y disminuir la de la corteza prefrontal, aumentando el número de decisiones que tomamos de forma impulsiva buscando una recompensa inmediata”, apunta por su parte Jana Fernández.

El papel del sueño frente a las enfermedades neurológicas
Hay estudios que apuntan, incluso, a que el sueño puede ayudarnos a prevenir problemas y enfermedades neurológicas, como el Alzheimer. “Como ya hemos dicho antes es importante que se realice todo el programa de la lavadora. Mientras estamos durmiendo el cerebro abre todas las compuertas de sus neuronas para entre el líquido cefalorraquídeo, que podemos decir que es la sangre del cerebro y se encarga de entrar y empapar todo el cerebro para limpiar todas las toxinas y todo eso que el cerebro no quiere. Para ello, necesita toda la cantidad de sueño que necesite la persona para realizar el proceso. Si tu no duermes las horas que tienes que dormir o tienes un sueño de mala calidad o fragmentado haces que este proceso quede interrumpido, provocando que se acumulen los depósitos y eso puede provocar Alzheimer. Y no solo eso, también se ha demostrado que aumenta la mortalidad. Las personas que no duermen sus horas o que tiene un peor sueño pueden morir antes”, nos cuenta.

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