Dieta GAPS: por qué no deberías seguirla si quieres adelgazar

DIETAS Por Julia VOSCO
La dieta GAPS es una dieta cuyo objetivo es mejorar la composición del microbiota intestinal cambiando alimentos de complicada digestión como los granos o las verduras por carne, pescado o caldo casero.
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Existe una dieta que creó en un principio para aliviar los síntomas de enfermedades inflamatorias intestinales, así como para mejorar los síntomas del autismo.

Creada por la neuróloga y neurocirujana Natasha Campbell, la dieta GAPS (Gut and Psychology Syndrome o síndrome psico-intestinal) es una dieta cuyo objetivo es mejorar la composición del microbiota intestinal.

Para ello, es de vital importancia dejar a un lado alimentos de complicada digestión como los granos, carbohidratos refinados, azúcares, alimentos procesados o verduras con almidón, y apostar por aquellos ricos en nutrientes.

Algunos ejemplos serían los alimentos fermentados, la carne, el pescado, el marisco, el yogur, los huevos, el caldo casero hecho, los frutos secos y los alimentos ricos en grasas como el aceite de coco.

De este modo, según sus defensores, también ayuda a desintoxicar el cuerpo, además de contribuir en el desarrollo y funcionamiento del cerebro, pues esta dieta recomienda consumir batidos y zumos de frutas para esta tarea que favorecen ese proceso.

Para realizarla correctamente es necesario introducir a la persona a la dieta durante 6 etapas que transcurren entre 1 y 2 meses para evitar problemas digestivos. A partir de ahí se realizará por completo durante al menos año y medio o 2 años.

Tienes que tener en cuenta que cuando termines el período de dieta no puedes reintroducir todos los alimentos que habías dejado por el camino de golpe, sino que tienes que hacerlo poco a poco.

Hasta aquí la teoría. No obstante, muchos expertos inciden en que esta dieta no es apta para la pérdida de peso y ponen en duda sus otros beneficios, ya que las investigaciones en torno a este tema son escasas.

Además, no hay evidencias concretas de que la dieta GAPS realmente tenga un impacto en la salud mental, a pesar de que algunos estudios sí que relacionen el bienestar de intestinal con la salud mental.

Por otro lado, se trata de una dieta demasiado larga y muy restrictiva que recomienda el consumo continuado de alimentos como los zumos de frutas que pueden llegar a tener grandes cantidades de azúcar.

También limita el consumo de otros que sí aportan muchísimo al organismo, como los granos o las verduras, por lo que esta dieta realmente solo deberían seguirla aquellas personas que tengan una recomendación médica.

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