Día Internacional de la lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria

POR UNA VIDA MÁS SALUDABLE Por Julia VOSCO
Este día surgió a finales del año 2012 por iniciativa de unas administradoras de una página de Facebook que buscaron una vía para apoyarse a sí mismas, para apoyar a otros y para recordar la lucha de las personas que se enfrentan a estos trastornos

Propusieron tener como símbolo un lazo o una cinta o pulsera de color azul claro en la mano izquierda para representar la fe, la solidaridad y la esperanza.

A esta idea se unieron otras páginas con las mismas características y en conjunto decidieron que dicho día sería el 30 de noviembre y que promoverían a través de esta red el lazo azul, así como mensajes y fotografías como demostración de apoyo y solidaridad a las personas que padecen la enfermedad, así como a sus familiares y amigos.

En la actualidad son muchas las personas, organizaciones, asociaciones e instituciones que se unen cada 30 de noviembre para concienciar a la población sobre el sufrimiento al que se enfrentan las familias y los enfermos que padecen de trastornos alimenticios, y para recordarles o informarles que es posible superarlo.

 Factores que pueden influir en la aparición de los TCA:

-Predisposición genética. Si hay un familiar que lo ha padecido. 
-Rasgos psicológicos: la autoexigencia, el perfeccionismo, una necesidad extrema de control…
Baja autoestima.
-Imagen corporal negativa, sobre todo, en la adolescencia. Esto va asociado a la baja autoestima. Es también importante la distorsión del propio cuerpo, es decir, personas que no tienen una imagen real de su físico.
-Etapa adolescente. En la adolescencia todos estos factores se incrementan por el cambio hormonal que se sufre.
-Sexo femenino. Estadísticamente hablando, es más probable que sea una mujer quien lo sufra, ya que de cada 10 casos, 9 son mujeres.
-Ambiente familiar desestructurado y/o protector. Si la familia no es estable, se tienen más posibilidades de padecer un TCA, así como si el ambiente que hay es de sobreprotección, máxima exigencia o una conducta rígida y controladora. También ocurre si cambia la estructura de la familia: una separación, el nacimiento de un hermano…
-Existen, también, factores sociales, como el modelo de belleza de la extrema delgadez lo que provoca una presión social respecto a la propia imagen. Incluimos aquí el tallaje actual de la ropa, ya que no está unificado y las personas no saben cuál es su talla real lo que puede ocasionar distintos problemas. De hecho, numerosos estudios han demostrado que un 40% de las personas que no saben su talla, al probarse una que les vale, pero que es más grande de lo que pensaban, se ponen a dieta. 
-Algunos deportes o profesiones también lo pueden causar. La danza, es uno de ellos. Igualmente, los deportes en los que se compite por división de peso también pueden fomentar los TCA. De la misma forma, si las personas se dedican al teatro, a cantar, etc. pueden tener mayor predisposición a sufrir un TCA.

Argentina ocupa el segundo lugar a nivel mundial con más casos de TCA.

De los TCA se habla poco y nada. La mayoría de las personas que sufren TCA lo hacen en silencio. En secreto y con vergüenza.

En nuestra cultura, una cultura peso centrista, una cultura en donde nuestros cuerpos son objeto de consumo, en donde la delgadez es la norma, los trastornos alimentarios terminan siendo funcionales a este sistema macabro.

Y cómo duele hacerse cargo. Cómo duele saber que somos parte de esta cultura que enferma a un montón de personas.

Lo que no se nombra no existe. No quiero mirar para otro lado. No quiero ser cómplice de esto. 

La cultura cambia no es estática. Podemos cambiar las cosas, podemos dejar de ser parte del problema para empezar a ser parte de la solución. Y si, quizás te suene a utopía, pero no te parece que vale la pena intentarlo? Se lo debemos a cada persona que hoy está sufriendo en silencio.

Hablemos de TCA. Hablemos de salud integral. Dejemos de alabar la delgadez. Dejemos de enfermarnos la cabeza.

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