Gaslighting, la forma de abuso que te hace creer que vives otra realidad

SALUD Por Julia VOSCO
El gaslighting o hacer «luz de gas» a una persona es una forma de abuso psicológico que consiste en manipular la percepción de la realidad del otro

Si nos dicen «¿de qué estás hablando?», «no hagas dramas» o «¿por qué siempre estás a la defensiva?» de manera esporádica, no es necesario prestarle demasiada atención, pero cuando estas y otras frases se repiten en nuestro diálogo con personas que nos rodean, deberíamos comenzar a activar todas las alarmas porque muy probablemente estamos siendo víctimas de ese efecto.

Este término tiene su origen en una obra de teatro del mismo nombre en el año 1938 y la posterior película estadounidense en 1944. En ellas, un hombre manipula objetos de su casa y recuerdos para hacer creer a su mujer que está loca y quedarse con su fortuna. Ahora, este vocablo ha llegado a nuestro día a día para identificar a personas tóxicas.

El gaslighting, también llamado «luz de gas», es una forma de abuso psicológico que consiste en manipular la percepción de la realidad del otro. Laura Fuster Sebastián, psicóloga clínica en Valencia, explica que el abusador manipula consciente o inconscientemente a su víctima para que dude de su propio criterio: «Esta persona, a través de estrategias como negar algo que ocurrió, siembra la duda en la víctima, que ya no sabe qué creer y esto le aporta ansiedad, angustia, confusión, etc.».

Señales que demuestran que sufro gaslighting
Para detectar si estas sufriendo «luz de gas» debes conocer el proceso y evolución de este fenómeno, fijarse en cada una de las conversaciones que se tienen para luego poder diferenciar las tres etapas que podrían darse: idealización, devaluación y descarte.

Explica Laura Fuster Sebastián que en la etapa de idealización, a la víctima le encanta la persona que hace «luz de gas», pues proyecta una imagen de sí misma como el compañero perfecto: «Generalmente se da en parejas, por lo que la víctima puede enamorarse del abusador, aunque también puede pasar en relaciones de amistad, compañeros de trabajo, etc., con los que conectamos mucho desde el inicio y no les vemos ningún defecto».

La etapa de la devaluación es cuando la víctima pasa de ser «adorada» a ser incapaz de hacer algo bien, pero después de haber probado el ideal, está desesperada por arreglar las cosas.

Etapa de descarte: aquí empiezan los problemas y el abusador ya no se preocupa de arreglar la situación, como mucho intenta compensar con algún momento positivo. Es decir, pueden ser personas con tendencia a encadenar relaciones.

Y, mientras se viven estas situaciones, ¿cómo reaciona el abusado ante estas situaciones?

Bajo estado de ánimo: «Toda esta situación te hará sentir triste, inferior e inseguro. Te preguntarás si eres demasiado sensible y te culparás por no saber disfrutar de la vida, recordando tiempos mejores», comenta la psicóloga.

Exceso de justificaciones. Te pasarás el tiempo justificándote o, quizá, reúnas el valor para hablar del conflicto, aun sabiendo que terminará en discusión. «Se dará la vuelta a esta situación y terminarás pensando que son imaginaciones tuyas, que no era para tanto, o que debes incluso diculparte».

Pocas relaciones sociales. Como hemos comentado anteriormente, puede que tengas una visión negativa de tu círculo de amistades o incluso que ellos se hayan vuelto en tu contra por no haberte alejado, así que muy probablemente cada vez te relacionarás con menos gente...

Cómo salir de aquí
En ocasiones pensamos que romper con una persona que nos trata mal es fácil, pero en la mayoría de casos ocurre todo lo contrario. Según la experta en psicología, las víctimas a las que se le ha hecho «luz de gas» ya no saben cúal es el criterio o la realidad. Por lo tanto, este tipo de abuso emocional puede ser más difícil de detectar para la persona que lo sufre y para su entorno que los abusos físicos.

«Lo primero que debemos hacer es detectar las señales anteriormente citadas y reconocer que tenemos un problema. En estos casos la comunicación en pareja está muy mermada, pero es una de las claves para solucionar el problema», dice Laura Fuster Sebastián, y anima a que se empiece a comunicar con libertad, decir lo que se piensa y no sentirse culpable por ello: «Es responsabilidad de los dos arreglar la situación, por lo tanto, no te justifiques en exceso y no pidas disculpas».

Otro punto a tener en cuenta es el de reforzar los sentimientos. «Nadie puede decirte qué emociones debes tener ante ciertas situaciones, y no debes disculparte por estas triste o ser sensible».

Recuperar las relaciones sociales y pedir ayuda ayudarán a sentirse mejor, aumentar tu autoestima y a ver las cosas desde otro punto de vista. «No dudes en pedir ayuda y expresar lo que sientes a tu entorno. Si es necesario, un psicólogo puede ayudarte a saber si lo que te pasa es gaslighting y a ponerle solución», concluye la experta.

Personalidad
Tal como cuenta Laura Fuster Sebastián, una persona que abusa emocionalmente de otra tendrá, más o menos, las siguientes características:

Te mentirá constantemente. Y no solo eso, lo dirá tan seguro que al final dudarás de la realidad que has visto y te lo acabarás creyendo.

Lo negará todo. Da igual que lo hayas escuchado, que se lo repitas por activa y por pasiva, y que sepas con total certeza que haya dicho algo porque, según la psicóloga, «estas personas niegan la realidad a pesar de que tengas pruebas». Te lo repetirán tanto que terminarás aceptando su opinión con tal de no seguir.

Te dará «una de cal y una de arena». Durante todo el día te machacarán diciéndote que exageras o que estás loco pero, después, utilizarán el refuerzo positivo para compensar, incluso en la misma conversación.

Hará que compartas sus inseguridades. Si él o ella se siente inferior, te hará sentir a ti de igual forma para sentirse mejor. Si consigue hacerte sentir pequeño, tendrás mayores problemas para salir del bucle tóxico.

Saben cómo manipular. Y no solo a ti, pueden mentir a tu entorno para ponerlos en tu contra... «También pueden hacer que tengas una visión negativa de tus seres queridos para que no confíes en ellos, no les cuentes cuál es el problema y te aísles completamente», comenta la experta.

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