Qué alimentos elegir para mejorar las defensas en primavera y verano

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Julia VOSCO
Un sistema inmunológico fuerte es fundamental para estar activos y prevenir algunas enfermedades como el COVID-19
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La alimentación es un factor clave para mantenerse saludable. En este sentido, se pueden producir dos escenarios: si es inadecuada o insuficiente, puede generar una caída de las defensas. En cambio, si es equilibrada y saludable, las mantiene en forma e, incluso, las fortalece.

Los productos naturales son fundamentales para lograr una buena nutrición. Una dieta balanceada en este tipo de alimentos es la manera más efectiva de proveer al sistema inmunitario con las vitaminas, minerales y demás nutrientes.

Las frutas y verduras son una importante fuente de vitaminas y antioxidantes. Se recomienda consumir cinco raciones diarias, cuanto más variadas mejor, de manera de absorber lo mejor de cada una. Sus principales aportes son las vitaminas A, E, C, los antioxidantes naturales y minerales como zinc, selenio, hierro, cobre y ácido fólico.

Un complemento para una alimentación saludable principalmente en época donde las ensaladas son protagonistas, son las legumbres (lentejas, porotos, garbanzos, soja). Aportan una valiosa cantidad de proteínas, vitaminas y fibras, que permiten balancear el consumo de otras fuentes de proteínas, como carne y pescado.

Una de las últimas tendencias que muchas personas adoptaron como algo cotidiano es el consumo de probióticos. Se trata de microorganismos vivos que se pueden encontrar en yogures, chucrut y vegetales en pickles. Deben consumirse en dosis adecuadas ya que el abuso de probióticos no garantiza beneficios. Su principal logro es mejorar el equilibrio de la flora intestinal, además de fortalecer el sistema inmunológico.

Con respecto al consumo de carne, lo más conveniente es inclinarse por cortes magros con la menor cantidad de grasa posible. Como complemento de los alimentos y el tipo de dieta que se adopte, hay un elemento vital: el agua. El mínimo de ocho vasos por día sigue siendo la medida recomendada para que se noten claramente los resultados en el organismo.

Además de la alimentación, es importante hacer ejercicio físico de forma regular, descansar adecuadamente y tomar sol de forma segura. Unos 30 minutos de actividad física al día, junto a una dieta sana, un buen descanso y una exposición solar de 10 a 15 minutos para captar vitamina D ayudan a la mejor protección para el sistema inmune.

Hay que tener en cuenta que cada organismo es distinto y tiene sus particularidades, por eso es recomendable consultar a un nutricionista para que pueda indicar cuáles son los mejores alimentos para cada caso.

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