Si tu objetivo es perder peso, así es como debes cocinar los alimentos

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Julia VOSCO
Cuando pensamos en un tipo de alimentación encaminada a perder peso (aunque, en realidad, no deberíamos hablar tanto de peso como de grasa) lo primero a lo que prestamos atención es a los alimentos que debemos o no debemos meter en la cesta de la compra.
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No solo es importante ‘lo que cocinamos’, sino ‘cómo lo cocinamos’. A propósito de esta cuestión, siempre conviene recordar que las técnicas culinarias ligadas a los regímenes de adelgazamiento en absoluto son sinónimo de cocina aburrida o sosa. Bien empleadas pueden dar lugar a platos realmente apetecibles. Hacemos un repaso por algunas de las más importantes, y recordamos también algunas pautas muy básicas cuando estás entre fogones si tu objetivo es mantener a raya tu salud y forma física.

EL WOK, MAGNÍFICO ALIADO
Esta técnica de origen asiático toma su nombre de la propia sartén, abombada y alta, donde se cocinan los alimentos a fuego muy fuerte. Sus ventajas son múltiples: se trata de un método de cocinar que permite preparar recetas sin apenas grasas. Además, los platos están listos en cuestión de minutos. Y el resultado que ofrece es muy apetecible: alimentos que conservan todo su sabor, texturas realmente crujientes…

¿JUGOSIDAD Y POCAS CALORÍAS? PRUEBA CON EL PAPILLOTE
Otro nombre imprescinble si hablamos de técnicas de cocina saludable es el papillote. Si nunca has preparado así tus recetas de pescado o verdura… ¡anímate porque no puede ser más fácil! El método consiste en envolver los alimentos en papel de estraza o de aluminio, metiéndolos después en el horno, para que se cocinen en sus propios jugos.

EL HORNO Y TÚ: UN GRAN EQUIPO
¿No son las verduras asadas al horno una de las formas más ricas de disfrutar de estos alimentos?...  Y quién dice verduras, dice pescados, carnes… Sin embargo, parece que cuando queremos comer sano, todo tuviera que ser plancha o vapor. ¡Y no! Así que, si tu horno hace más las funciones de armario que de electrodoméstico, ya es hora de que empieces a sacarle partido para tus menús más saludables.

PLANCHA, LA TÉCNICA INFALIBLE… SI LA EMPLEAMOS BIEN
Ejemplo perfecto de cómo una técnica de cocina puede dar lugar al resultado más desastroso (¡cuántos alimentos resecos y requemados!…) o al más exquisito. Y es que, si empleamos bien esta técnica, podemos cocinar platos realmente sabrosos, además de muy sanos.

EL MICROONDAS: ¿AÚN LO USAS SOLO PARA CALENTAR LA LECHE?
También el micro puede ayudarnos a preparar recetas saludables. Y es que, aunque muchas veces solo utilicemos para calentar el café del desayuno, o para descongelar el táper de turno, nos ofrece infinitas posibilidades. El otro día sin ir más lejos, os proponíamos su uso para hacer unas ricas castañas: un snack sano en apenas dos minutos.

EL VAPOR: ¡NADA DE ABURRIMIENTO!
Que si está asociada a la dieta de los enfermos, que si los productos cocinados así están resultan insípidos y sin gracia… Son algunas de las ‘leyendas’ que circulan en torno al técnica del vapor, y que queremos desterrar de una vez. Y es que, bien empleada (con ayuda de las magníficas vaporeras que encontramos hoy en el mercado), dicha técnica nos ofrece alimentos que mantienen todo su sabor, nutrientes y jugosidad.

CUIDADO CON LOS TIEMPOS DE COCCIÓN
Muchas veces hay alimentos, que no nos dicen ‘ni fu ni fá’ debido no tanto a su sabor como al hecho de que los cocinamos mal.  Claro ejemplo de ellos lo encontramos en las verduras, que con demasiada frecuencia sobrecocemos. Nada tiene que ver, por ejemplo, una coliflor o unas judías verdes extremadamente cocidas, que si las dejamos ‘al dente’. Su textura y sabor son muchísimo más interesantes.

SUMA SABOR SIN SUMAR APENAS CALORÍAS
Otro grandísimo aliado, al que no siempre prestamos la atención debida, es el especiero de casa. Y es que, más allá de la pimienta o el perejil, hay un mundo por explorar en el terreno de las especias y las hierbas aromáticas, capaces de sumar un exquisito sabor a infinidad de recetas. Y hacerlo, además, sin sumar calorías y ofreciéndonos la posibilidad de reducir los niveles de sal que empleamos a la hora de cocinar.

GRASAS SÍ, PERO NO CUALQUIERA
Cocinar los alimentos de forma saludable no significa prescindir totalmente de las grasas. Si no de priorizar siempre las grasas buenas, como el aceite de oliva, a las que no lo son tanto y a huir de modas que prometen salud sin que haya evidencia científica de la misma (caso, por ejemplo, del aceite de coco, etc). Como asegura la conocida divulgadora ‘Boticaria García’: “Aunque lo digan algunas instagrammers, el aceite de coco no es mejor opción como grasa de elección. En España tenemos más olivos que cocoteros. No tiene sentido sustituir una grasa que es interesante desde el punto de vista nutricional y cardiosaludable por otra que no ha demostrado que lo sea y que encima tenemos que traerla desde el otro lado del Atlántico”

ALIGERA TUS SALSAS
Tampoco es necesario prescindir de ciertas salsas para acompañar los alimentos que hemos cocinado con técnicas como el vapor, la plancha, etc. Siempre y cuando apostemos por versiones sanas como estas que de las que os hablábamos en este artículo sobre snacks saludables.

LA FRUTA, EL MEJOR ENDULZANTE
Recuerda que las frutas (troceadas, no en zumo) pueden convertir en el endulzante más sano a la hora de preperar nuestros menús. Sus azúcares intrínsecos son saludables. De modo que, si por ejemplo, te apetece hacerte un bowl con yogur natural, no habrá mejor forma que poner el toque dulce con fruta natural. Olvídate de mieles, siropes, melazas (todos ellos son, básicamente, azúcar) o edulcorantes artificiales. Y si te gusta la canela, no dudes en añadir también un poquito. ¡Delicioso y súper healthy!

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