El chocolate es saludable pero solo si cumple estas condiciones

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Carola LEVI
Sin azúcares añadidos, con un porcentaje alto de cacao natural no alcalinizado y lo menos procesado posible. Así es el chocolate perfecto
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Que es un compañero de penas y alegrías, un refugio (cálido o fresco), un capricho que nos permitimos no sin cierto cargo de conciencia, está claro. El chocolate, salvo contadas excepciones, es una constante en nuestra vida alimentaria desde muy pequeños. Más de la mitad de nosotros (lo dicen nuestros estudios, pero si no me crees pregunta en tu círculo de amistades) incluye chocolate en su cesta de la compra habitualmente y una tercera parte se asegura de que sea sin azúcar añadido. Porque, no nos engañemos, el chocolate tiene mala prensa. Se dice que cuidado con él, que engorda, que no es sano, que se pega a los molares…

Olvidemos los prejuicios y vayamos a lo que importa: el cacao es sano, y no solo eso, sino que está cargado de grasas saludables, fibra, magnesio, zinc, potasio y vitaminas del grupo B. También contiene flavonoides, teobromina, cafeína (estimuladores de nuestras endorfinas), y anandamida (un compuesto que activa los receptores cerebrales que provocan placer y claridad mental). Con todo eso, ¿quién duda de que es un potente aliado de la felicidad? El cacao ayuda a aliviar dolores, a reducir el estrés y a estimular sentimientos positivos, además de que puede ser, según asegura la creencia popular, un suave afrodisíaco natural debido a esas propiedades estimulantes.

Es una semilla tan natural como un tomate o una mazorca de maíz. Cuenta la leyenda que cuando los primeros aventureros lo trajeron de América no gustaba del todo en Europa, pues al igual que el café, era fuerte y amargo, así que empezaron a mezclarlo con distintas cosas que disfrazaran su sabor, como leche o grandes cantidades de azúcar, y ahí es donde se origina el producto derivado del cacao: el chocolate.

Cacao no es chocolate
No, no debemos confundirlos, ya que mientras el primero es, como decimos, beneficioso para el cuerpo, el segundo puede no serlo tanto. Porque si hablamos de tabletas, bombones, chocolatinas o incluso cacaos en polvo ultraprocesados, debemos aclarar que suelen estar cargados de azúcar y otros componentes que poco tienen que ver con este producto en su versión más natural, y todos esos beneficios pueden estar convirtiéndose en daños. Asegurémonos, por tanto, de mirar siempre las etiquetas y las listas de ingredientes, prestando especial atención a la cantidad de azúcar añadido o edulcorantes (que no son tan sanos como aparentan).

Como norma general debemos buscar siempre que el producto sea cacao natural, no alcalinizado (es un proceso en el que se consigue que se disuelva mejor y baja el nivel de acidez, pero también pierde más de la mitad de sus antioxidantes (según el Observatorio del Cacao), que no lleve azúcar añadido, y que esté lo menos procesado posible (busca versiones «bio» y con pocos ingredientes añadidos al cacao, que siempre debe estar presente, repetimos, en un porcentaje muy alto).

En el mercado podemos encontrar versiones saludables y endulzadas con un ingrediente natural como la fibra de achicoria en lugar de los temibles azúcares refinados o edulcorantes artificiales.

Puedes incluirlo en tu dieta bien como postre o snack, al ser un alimento rico en grasas saludables y fibra es muy saciante y evitará esos picos de necesidad energética que te hacen comer más frecuentemente. Es un buen aliado también de la concentración, así que un buen momento para incluirlo en tu dieta es por la mañana, antes de estudiar o trabajar.

Ya conoces su versatilidad en bizcochos, tartas o galletas caseras, mezclado con frutas, semillas o frutos secos. Pero también puedes incorporarlo en guisos salados o en las comidas principales, ¿quieres algunas ideas? Un estofado de ave con cerveza y chocolate en polvo; rabo de toro a la salsa de cacao; sopa de cebolla al cacao; espaguettis de calabacín con salsa de tomate y ralladura de chocolate negro… Las opciones son tantas como tu creatividad y tu paladar te lo permitan.

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