Alimentación para luchar contra el cáncer: la dieta que recomiendan los especialistas

SALUD Por Julia VOSCO
Garantizar un buen estado nutricional ayuda a tolerar mejor el tratamiento oncológico y sus efectos secundarios
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Sí, somos lo que comemos. Puede que para muchos esta expresión que se atribuye al filósofo y antropólogo alemán Ludwig Feuerbach esté demasiado trillada, pero la realidad es que las decisiones que tomamos con relación a nuestra alimentación son un factor determinante para nuestro bienestar general y, lo más importante, a la hora de prevenir o tratar cualquier enfermedad.

No es el único factor que puede poner en jaque nuestra salud, –la susceptibilidad genética, los agentes contaminantes y los microorganismos también son responsables–, pero sí es el único sobre el que podemos ejercer cierto control.

En el 40% de los casos que se diagnostican, el paciente sufre algún tipo de desnutrición y la cifra crece hasta el 80% en los casos más avanzados.

Y esa es la lucha del sistema sanitario, reducir los índices de malnutrición entre los pacientes porque esto boicotea su curación. Lo vemos en los enfermos de cáncer. En el 40% de los casos que se diagnostican, el paciente sufre algún tipo de desnutrición y la cifra crece hasta el 80% en los casos más avanzados. Esto no solo implica un empeoramiento en su calidad de vida, también dificulta el éxito del tratamiento e incide muy negativamente en su curación.

Es por ello que la Xarxa Audiovisual Local –junto ha varias instituciones de referencia en oncología, nutrición e investigación como la Fundació Alícia, l’Institut Català d’Oncologia, l’Institut d’Investigació Biomèdica de Bellvitge, l’Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili y la Universitat de Barcelona– ha elaborado una guía que recoge consejos y pautas de alimentación para enfermos de cáncer.

Un documento que incluye desde contenidos que ayudan a romper mitos sobre alimentación y cáncer hasta recetas pensadas para atenuar la pérdida del hambre, las náuseas o la distorsión del gusto y otros efectos secundarios que aparecen con la enfermedad o como consecuencia del tratamiento oncológico.

Más allá de prestar atención a los alimentos que ingerimos, evitar el consumo de sustancias tóxicas como el alcohol o el tabaco y, en definitiva, reducir todo aquello que no nos nutre, la guía también pone el foco en el propio hábito de comer. Recomienda hacerlo varias veces al día, de forma sosegada y, a poder ser, en compañía. Y es que los médicos insisten, cuanto mejor alimentado y acompañado esté el paciente más probabilidades tendrá para superar la enfermedad satisfactoriamente.

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