Si la cama te atrapa demasiado, podés estar sufriendo clinomanía

SALUD Por Carola LEVI
Dormir mucho puede dar cuenta de un estado depresivo. Y limitar la vida social, laboral y de pareja.
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“Cuando el mundo tira para abajo, es mejor no estar atado a nada”, canta Charly García y da cuenta también de una atmósfera depresiva, que impacta en el estado emocional. Algo parecido ocurre cuando la cama atrapa demasiado.

La psicología habla de un trastorno que denomina clinomanía, que va mucho más allá de la simple “fiaca del domingo” y que suele limitar la vida social, laboral y amorosa. Sus causas suelen ser variadas. Y sus manifestaciones son de cuidado.

En principio, hay que descartar cualquier condición médica que esté causando agotamiento en las personas. “Debemos ser conscientes que nuestro estilo de vida diario también puede generar en nosotros fatiga y falta de motivación para iniciar nuestros días”, explica la psicologa Jacqueline Lapidus (M.N 37.679).

Si durante el día se acumula mucho estrés, el cuerpo estará acostumbrado a “liberar hormonas que generarán una exigencia adicional en el organismo”. Esa sobreexigencia necesitará ser liberada de diferentes formas, y una de ellas es descansando. Eso es un ciclo normal.

Pero, al contrario de la creencia general, estar en la cama con el cuerpo quieto no siempre es sinónimo de estar descansando. La mente puede seguir preocupada y alterada por situaciones irresueltas.

“El cansancio no siempre viene del cuerpo físico, muchas veces proviene de la mente”, explica Lapidus. “El estrés y la ansiedad recurrentes no nos permiten descansar profundamente. A eso, le llamamos sueño poco reparador", agrega.

Esa es una consecuencia típica de la ansiedad. La sufren las personas que a pesar de dormir las horas necesarias se levantan al día siguiente como si no hubieran dormido en toda la noche.

Si nos despertamos con falta de energía y motivación, irritables, enojadizos y con agotamiento crónico, puede que desarrollemos una depresión secundaria”, advierte Lapidus.

Para tratar de contener estas situaciones, la licenciada recomienda lo siguiente.

Aprender a manejar las frustraciones y el sentimiento de culpa. Las frustraciones suelen llevarnos a estados de enojo cuando no están bien procesadas y hacernos entrar en un círculo vicioso que nos genera más estrés, dificultades en el sueño y cansancio emocional.
Darle lugar al descanso. Por lo general, valoramos mucho la productividad y consideramos que el descanso es una perdida de tiempo. Esas creencias disfuncionales pueden ponernos con frecuencia en un estado de estrés crónico.
Dejar de preocuparse tanto. Cuando tenemos un conflicto, queremos resolverlo al instante. Si no podemos, continuamos pensando en ello hasta lograr una solución definitiva. Pero si ese pensamiento se queda en nuestra mente, no lograremos distraernos o disfrutar de otras actividades y la ansiedad se despierta en nosotros.

Mantener buenos hábitos de sueño. Realizar actividad física con frecuencia, intentar apagar las luces de las pantallas con anticipación, asociar la cama con un lugar de placer y descanso, dormir ocho horas, acostarse a la misma hora y realizar ejercicios de relajación.

Si a pesar de seguir estos pasos, la dificultad para levantarte de la cama continúa y la desmotivación y el agotamiento siguen siendo más fuertes, es importante recurrir a un profesional de la salud mental. “Un psicólogo o psiquiatra podrá guiarte en estos pasos para mejorar tu calidad de vida”, concluye la especialista.

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