Primavera de por vida: cómo lograr un peso saludable y mantenerlo en el tiempo

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Julia VOSCO
Las soluciones mágicas no existen. Para alcanzar los objetivos propuestos, hay que focalizar en la alimentación, el movimiento, la mente, el corazón y el descanso.
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Con sus días soleados y su clima templado, la primavera es una de las estaciones más esperadas. Pero no todas las personas la disfrutan. La desesperación por tener un cuerpo escultural y delgado para lucir en el verano es una presión que empuja a buscar resultados a cualquier precio.

“En esta época, afloran los ‘desafíos de 21 o siete días’ que buscan ese cuerpo perfecto, difícil de alcanzar, y en un tiempo récord. Pero, ¿realmente funcionan este tipo de desafíos? La respuesta es no, ya que la búsqueda de soluciones mágicas no existe”, explica a Con Bienestar la licenciada en nutrición Teresa Cóccaro (M.N. 5.705).

Lo que sí funciona, resalta la especialista, es proponerse un cambio en la forma de vivir que no sea momentáneo, sino que “dure para toda la vida”.

Para lograrlo, el foco tiene que estar en el “entrenamiento diario de diversas áreas del cuerpo, entre ellas, la alimentación, el movimiento, la mente, el corazón y el descanso”, asegura Cóccaro, y las describe de la siguiente manera.

Alimentación
Si hablamos de nutrición saludable para lograr un peso cómodo hay cinco puntos a tener en cuenta según Cóccaro:

¿Qué comer? todos los grupos sin excluir ninguno. Hay que priorizar alimentos como verduras, frutas, proteínas magras, cereales integrales, legumbres y grasas saludables.
¿Cuánto comer? un plato.
¿Cuántas comidas realizar? de cuatro a seis, de modo que se logren ingestas completas y de esa forma evitar el picoteo durante la mañana, la tarde y la noche.
¿Cada cuánto comer? cada cuatro horas máximo, puede ser cada dos o tres horas también. Evitar los ayunos alimentarios.
¿Hidratación? lograr tomar al menos ocho vasos de agua. Muchas veces la falta de hidratación se confunde con hambre.

Movimiento
No es estrictamente necesario llevar a cabo sesiones de entrenamiento exigentes para bajar de peso. “A través de pequeñas actividades diarias, que no necesariamente tienen que ver con hacer gimnasia, se puede mantener un peso saludable”, asegura y enumera:

Subir y bajar escaleras.
Ir al trabajo caminando.
Bajarse del colectivo o del subte dos paradas antes.
Usar más la bicicleta.
Bailar en casa.
Limpiar.
Hoy en día, la mayoría de los teléfonos celulares cuentan con aplicaciones gratuitas para contabilizar la cantidad de pasos realizados. Diez mil a lo largo del día es una cantidad ideal y saludable.

Legaliza el placer
Cuatro comidas diarias multiplicado por siete días, da un total de 28 totales en la semana. De esas 28 comidas prolijas en cantidad, con una correcta selección de alimentos y acompañadas de actividad física, “se pueden elegir tres o cuatro para disfrutar de comer rico y no tan sano”.

“Pero se hace mucho hincapié en la cantidad, el peso no se afecta y el hábito saludable se logra sostener mayormente en el tiempo, ya que las dietas de hambre o con alimentos prohibidos no funcionan y son de fácil abandono”, advierte la licenciada.

Equilibrio mente-corazón–descanso
“Lograr un equilibrio emocional es tan importante como comer y moverse”, señala Cóccaro, y comenta ciertos pasos a tener en cuenta.

Pensar sanamente.
Hablarse bien.
No criticarse.
No juzgarse.
No etiquetarse.
“La buena postura y la actitud positiva que se toma frente a la vida generan mayor confianza al momento de lograr un cambio de vida saludable”, explica la nutricionista. “Así como el cuerpo puede cambiar nuestra mente, la mente también tiene poder sobre los cambios del cuerpo y los hábitos que en éste se generen”, agrega.

También es importante desatacar que si bien se promueve un estilo de vida saludable y activo, “la terapia del ocio y descanso al menos una hora por día o en el fin de semana mejoran la capacidad física y mental”, concluye.

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