Ayuno intermitente : ¿puede ser una buena estrategia para no ganar peso?

DIETAS Por Julia VOSCO
El ayuno intermitente se ha convertido en los últimos años en una estrategia alimentaria muy utilizada por algunos sectores de la población, principalmente aquel más especializado en el ámbito deportivo.
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Sin embargo, una estrategia de ayuno intermitente bien planificada también podría resultar beneficiosa para la pérdida de peso y el control de algunos parámetros metabólicos en la población general, tal y como apuntan las últimas evidencias científicas al respecto.

Por ello, resulta interesante plantear cuál sería la utilidad real de este protocolo dietético durante el periodo de cuarentena y confinamiento que estamos viviendo en las últimas semanas, debido a la pandemia mundial de COVID-19.

Qué es el ayuno intermitente y cuáles son sus ventajas

De forma resumida, podríamos definir el ayuno intermitente como un protocolo de alimentación —no una dieta— que divide las horas del día en unas aptas para comer y otras que no lo son, es decir, las horas en las que se ayuna.

Los modelos más habituales de esta herramienta son el ayuno 16/8, el ayuno 24, el ayuno 48 o el ayuno 12/12. Principalmente, las diferencias entre cada tipo de ayuno residen en el número de horas a las que se limita la ingesta, siendo los ayuno 16/8 y ayuno 12/12 los más habituales y sencillos de realizar para principiantes, contando con 16 horas de ayuno y ocho de ingesta y 12 horas de ayuno y 12 de ingesta, respectivamente cada uno de ellos.

Sobre cada uno de estos tipos de ayuno ya hemos hablado anteriormente en Vitónica, por lo que si quieres conocer en profundidad cómo funcionan, te recomendamos que visites los artículos relacionados que enlazamos en el párrafo superior.

Respecto a las ventajas hacia la salud, las últimas evidencias sólidas sobre el ayuno intermitente han arrojado resultados muy interesantes relacionados con la mejora de la sensibilidad a la insulina, la pérdida de peso y aumento de la masa muscular, una mejor presión sanguínea e incluso la disminución de los síntomas de algunas enfermedades neurodegenerativas, entre otras bondades.

El ayuno intermitente también derriba mitos
La eficacia del ayuno intermitente en algunos contextos ha servido, entre otras cosas, para desmentir el mito de las cinco comidas al día relacionado con la pérdida de peso, ya que podemos perfectamente realizar dos o tres comidas al día ingiriendo todos los nutrientes y calorías que nuestro cuerpo necesita o incluso pasar periodos más largos de ayuno sin problemas. Además, esto podría ayudar a reducir la carga calórica de forma más sencilla, favoreciendo así un mayor control del peso.

El ayuno intermitente no sirve para todos
 
El ayuno intermitente no tiene por qué ser útil para cualquier persona, sobre todo si nos referimos a personas con problemas de peso y ciertas enfermedades asociadas que requieren de un mayor control médico sobre ellas, donde la dieta puede jugar un papel decisivo.

Estas personas suelen tener alterados los mecanismos de apetito y saciedad, sobre todo debido al desajuste hormonal que provoca la obesidad en el metabolismo, por lo que podría ser complicado llevar a cabo un ayuno intermitente. Por ello, en algunos casos podría ser más recomendable una dieta hipocalórica sin restricciones horarias que permita adquirir una mayor adherencia en el tiempo.

Además, plantear un protocolo prolongado de ayuno intermitente sin el asesoramiento de un profesional especializado podría ser problemático, ya que si la dieta no está bien planificada podría darse una restricción de nutrientes esenciales, pudiendo quedarnos cortos en la ingesta de algunos ácidos grasos, aminoácidos, vitaminas y minerales esenciales.

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