Autismo: la necesidad de prestar atención al estado clínico general

Es necesario garantizar una buena salud general para poder transitar en marcos inclusivos.
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Hay evidencia de alta calidad que afirma que los chicos y adolescentes con diagnóstico del Trastorno del Espectro Autista (TEA) tienen numerosos problemas médicos que acompañan al diagnóstico, más allá de las alteraciones cerebrales.

En el modelo de un enfoque integrador, el diagnóstico del TEA se da cuando existe una serie de síntomas en conducta. A esto lo llamamos síntomas emergentes. En los modelos anteriores, se hablaba de una afectación inalterable del cerebro o encefalopatía estática. En un enfoque avanzado de abordaje, se habla de encefalopatía dinámica o sea que sí se puede cambiar.

Así, se completa la mirada, considerando que es crónica y sistémica, es decir que abarca al cuerpo entero.

Cuando vemos al diagnóstico de autismo o Trastorno del Espectro Autista como síntomas emergentes de una encefalopatía crónica, dinámica y sistémica, de una disfunción de cuerpo entero, podemos plantear qué ayudas son necesarias y urgentes.

Existe en la Argentina el grupo TEA-Enfoque Integrador, cuyos médicos tienen experiencia en el diagnóstico y tratamiento de los problemas de salud que acompañan al TEA.

Con este criterio, lo primero que se plantea es evaluar la salud desde lo gastrointestinal hasta lo inmune (incluyendo alteraciones en el microbiota), desde lo endocrinológico hasta lo mitocondrial (relacionado con las baterías de las células), desde lo nutricional hasta lo metabólico y más.

En muchos casos, existen múltiples problemas que deben ser tratados en secuencia y en orden. No pueden tratarse los numerosos problemas médicos que requieren medicación específica cuando el aparato digestivo está disfuncional y con problemas de inflamación y deficiencias enzimáticas, por ejemplo.

Al tratar adecuadamente y con rigurosidad lo que denominamos Problemas Médicos Concomitantes al Diagnóstico (PMCD), la persona con TEA puede comenzar a aprender. Es preciso reflexionar sobre el cambio necesario desde la acción y la práctica para que la ayuda tanto en salud como en educación en nuestro país llegue a todas las personas con el diagnóstico de TEA cómo y cuándo la necesitan.

Tanto los aspectos formales como aquellos relacionados con lo conductual, lo relacional, lo emocional, lo que tiene que ver con el lenguaje, con la integración sensorial, con lo motriz, con los aspectos psicoeducativos y más, puede y debe incluirse cuando la persona con el diagnóstico de TEA está preparada para aprender y aprovechar sus terapias.

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