Sexo: cuando las mordidas dan placer

SEXUALIDAD Por Carola LEVI
En pleno encuentro sexual, la temperatura comienza a elevarse y afloran los instintos más naturales. Un ejemplo es el mordisco, estímulo eficaz si es deseado.
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La odaxelagnia es una conducta sexual basada en provocar o recibir cierto nivel de dolor. El Kamasutra, por ejemplo, incluye los mordiscos como señales de acción intensa y placentera debajo de las sábanas. También señala que está permitido morder las mismas partes del cuerpo que suelen besarse.

"Se podrá pensar que un contacto suave es preferible a uno fuerte, sin embargo no siempre es así. Y menos se podría generalizar si diferenciamos las distintas fases de la respuesta sexual", responde a Con Bienestar el sexólogo Federico Rinaldi (M.N. 46.757).

Hay una línea muy delgada entre sentir placer y dolor. No hay que olvidar que las relaciones son de a dos y que es necesario orientar a la pareja para que no supere límites. El ideal en este caso, es que los mordiscos sean rápidos.

"A medida que la excitación se incrementa, aumentan los umbrales de dolor e incluso lo que en estado de base podría resultar doloroso, se puede tornar placentero", sostiene Rinaldi. El binomio dolor­-placer, se suma a la variable de la personalidad de quienes buscan sensaciones fuertes.

Si a la persona no le gusta recibir mordiscos, no hay que insistir y si el que los recibe no los disfruta, debe plantearlo con claridad. Las mordidas en el sexo tienen que ver con el erotismo y con el hecho de que el dolor en pequeñas cantidades hace que el cerebro libere hormonas de placer.

De hecho, Barry Komisaruk, de la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey, EE.UU., investigó la relación fundamental entre las vías del dolor y las del orgasmo.

"Morder, agarrar, presionar... son placeres más frecuentes de lo socialmente expresado e incluso es interesante destacar que durante el 'abandono' sexual, a veces no llegan a ser registrados a pesar de ser disfrutados. El diálogo franco respecto a lo deseado nos abre las puertas de la innovación y la exploración hacia nuevas conductas sexuales", recomienda Rinaldi.

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