Dieta flexitariana, la alimentación saludable que ganó terreno en la cuarentena

Está basada en vegetales, pero tiene toquecitos de carne magra. Baja el riesgo de obesidad, diabetes e hipertensión.
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En los casi cuatro meses de aislamiento social, se cocinó más en casa y los restaurantes sólo despacharon pedidos al 20 por ciento de su producción habitual. Y en la última década, el consumo de carne por habitante es el más bajo desde 2011. Una de las causas es que hay personas que se volcaron a una dieta flexitariana. Es decir, una alimentación en la que prima lo vegetal por sobre los productos de origen animal.

"En cuarentena, hay pacientes que pudieron organizar mejor sus comidas, darse tiempo para comer y elegir de manera consciente cada ingesta, planificar las comidas y cocinar más que estando todo el día fuera de casa. Varios de ellos optaron por reducir el consumo de carnes", reconoce a TN Con Bienestar María Jimena Aiello, licenciada en Nutrición (M.N. 8508).

 Este cambio provoca un saludable aumento en el consumo de frutas y verduras, pero también de elaborados vegetales que se plantean como alternativa a la carne, como hamburguesas de lentejas, espinaca, avena, garbanzos o arroz, por ejemplo.

 "Yo como carne muy pocas veces y no tiene que tener nada, pero nada de grasa. Pueden pasar varios meses de no comer", revela Sandra Valenzuela de 53 años, que sigue esta dieta casi sin proponérselo.

 La flexitariana es una dieta menos radical. La American Dialect Society definió el término como “un vegetariano que ocasionalmente come carne”. Cuando en determinadas situaciones y por diversas razones, se consume alimentos de origen animal, ocurre sin tener que dar explicaciones ni sentir culpa.

Un plan más balanceado
"Desde antes de la cuarentena, están llegando al consultorio más pacientes para asesorarse en alimentación vegetariana, sobre todo jóvenes, y refieren que la decisión es por un tema ético hacia los animales", señala a Con Bienestar la licenciada en nutrición María Fernanda Monti (M.N. 3.945).

Pero en el caso de la dieta flexitariana, los adeptos prestan más atención al origen de los alimentos, la agricultura biológica, la ganadería extensiva, pesca sostenible y a los métodos de preparación. En resumen, se enfocan más en las plantas que pueden agregar a la alimentación, que en las fuentes animales que deberían eliminar.

Al seguir este plan, los nutricionistas coinciden en que se reduce el riesgo de sufrir enfermedades como obesidad, diabetes o hipertensión arterial. Si bien las carnes que se consumen muy ocasionalmente no son los alimentos protagonistas de un plato, sí son un complemento.


 
 

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