¿Comes rápido? Revisa tus niveles de triglicéridos

No hay síntomas claros que te ayuden a detectar que tienes los triglicéridos altos. Pero sí puedes sospecharlo por tu forma de comer, tu dieta y tus hábitos de vida
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Cuando hablamos de grasas como el colesterol tenemos bastante claro qué es el LDL (colesterol malo) y el HDL (colesterol bueno). También sabemos que las cifras óptimas de colesterol total se encuentran por debajo de los 200 mg/dL. Sin embargo, existe un tercer marcador que los especialistas tienen en cuenta a la hora de evaluar el riesgo cardiovascular. Se trata de los triglicéridos.

¿Qué son los triglicéridos?
Los triglicéridos son otro tipo de grasa que se encuentran en la sangre. Son menos populares y conocidas que el colesterol, pero también muy importantes. Se fabrican en el hígado y se encuentran en determinados alimentos.

Como el colesterol, circulan en la sangre mediante unas lipoproteínas que se producen en el intestino y en el hígado. A través de estos vehículos son transportados a los tejidos donde se utilizan como una reserva de energía para cubrir las necesidades metabólicas de los músculos y del cerebro.

La diferencia entre los triglicéridos y el colesterol es que los primeros almacenan las calorías no utilizadas y proporcionan energía al cuerpo. Cuando el organismo no consume todas las calorías las convierte en triglicéridos y se almacenan en las células grasas. De esto se entiende que si se consumen más calorías de las que quemamos, el organismo las almacenará y los niveles aumentarán. Un fenómeno que se denomina hipertrigliceridemia.

La misión del colesterol, por su parte, es participar en la construcción de células y de algunas hormonas.

Niveles de triglicéridos:

Los niveles óptimos de triglicéridos deben estar por debajo de los 150 mg/del.
Entre 150-199 mg/dl se encuentran en el límite alto.
Cuando superan los 200 mg/dl se considera que el nivel es alto y el riesgo de problema de corazón mayor.

¿Por qué suben los triglicéridos?
Un equipo de investigadores del CIBERONB, de la Unidad de Nutrición Humana de la Universitat Rovira i Virgili, señala que las personas que comen rápido retrasa la sensación de saciedad, por lo que las personas continúan comiendo a pesar de haber cubierto sus necesidades energéticas y nutricionales. Además, la ingesta de una gran cantidad de energía durante un período corto favorecería picos más sostenidos en la glucosa plasmática e insulina, lo que a su vez puede inducir un estado que estimularía la producción de grasas en el hígado y, por tanto, un aumento de los niveles de triglicéridos en plasma.

Dieta alta en carbohidratos. Cuando la cantidad de hidratos de carbono en nuestra alimentación representa más del 60% de las calorías ingeridas, hay más riesgo de sufrir un incremento en los niveles de triglicéridos.
Una vida sedentaria. La falta de ejercicio hace que no quememos las calorías ingeridas. Esto, junto a una dieta rica en hidratos y en grasas, hace que los triglicéridos se almacenen en las células grasas.
Toma de medicamentos. Algunos medicamentos también son los responsables de unos niveles de triglicéridos altos. Es el caso de los diuréticos, tratamientos hormonales a base de estrógenos y progestágenos, betabloqueantes, algunos inmunosupresores, y fármacos para el tratamiento del VIH.

Riesgos de tener los triglicéridos altos
Al igual que tener el colesterol malo alto, la hipertrigliceridemia puede aumentar el riesgo de problemas como la arteroesclerosis o el endurecimiento y engrosamiento de las arterias, un factor que puede desencadenar en una obstrucción en las arterias, debido a que la sangre no fluye bien. Si esto ocurre, se podría desencadenar un problema de corazón o un accidente cerebrovascular.

Cómo bajar los triglicéridos
Las estrategias son las mismas que necesitamos para mantener controlado el colesterol, la hipertensión o la diabetes. 

 Dieta mediterránea: baja en grasas saturadas, trans y en carbohidratos refinados, así como azúcares. Lo ideal es comer alimentos naturales, cocinados con métodos de cocción sencillos, con muy poca sal o, a poder ser, evitar la sal de mesa. 

Hacer ejercicio: así evitas que el exceso de calorías se almacene en las células como grasa. Realizar una actividad física moderada a intensa de forma regular combinada con una dieta saludable, baja en hidratos de carbono simples, te ayudará a que bajes de peso.

Incorporar el Omega 3: según la American Heart Association las grasas insaturadas, entre las cuales se encuentra el omega 3, son saludables para mantener los niveles de colesterol bueno altos, bajar el LDL y controlar los triglicéridos.

No fumar: el tabaco es una droga que afecta a todo el organismo, a los pulmones, sobre todo, y al corazón. Además, dificulta la circulación sanguínea debido a que la nicotina incrementa los triglicéridos en sangre.

Cuidado con el alcohol: es muy malo para los triglicéridos. Por un lado, porque dificulta su absorción por parte del hígado. Por otro, porque las bebidas alcohólicas contienen muchas calorías, que acaban aumentando los niveles. 

Descansar las horas necesarias: un estudio del Hospital Universitario Miguel Servet señala que dormir al menos siete horas protege el corazón.  
Cuidar la salud bucodental: limpiarse tres veces los dientes al día y acudir regularmente al dentista previene de bacterias en la boca, ya que estas pueden pasar a la sangre y afectar al organismo.

Medicamentos: cuando las medidas higiénico dietéticas fallan, tu médico te puede recetar medicamentos específicos. Por ejemplo, estatinas, que es el mismo fármaco que se utiliza para mantener controlado el colesterol.

Remedios naturales: el extracto de levadura de arroz rojo no sólo inhibe la producción de colesterol, sino que también interviene como factor de “prevención de la arterioesclerosis”, según el doctor Miguel Martín Almendros, miembro del Grupo de Trabajo de Fitoterapia de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).

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