El kéfir, un yogur sano y barato que se puede preparar fácil en casa

POR UNA VIDA MÁS SALUDABLE Por Julia VOSCO
Aporta un amplio espectro de vitaminas, minerales y aminoácidos. Es ideal para restablecer la microbiota después de un tratamiento con antibióticos.
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El kéfir es un organismo conformado por bacterias y levaduras. Es un alimento probiótico milenario traído a la Argentina por los inmigrantes de Europa del Este. Representa una fuente de nutrientes con vitaminas A, B, K y calcio. Además, se prepara muy fácil con nódulos que se pueden comprar en dietéticas pero que por lo general no se vende: se comparte.

Este alimento fermentado aporta bacterias buenas para la dieta que ayudan a reequilibrar el microbioma, que es un conjunto de microorganismos presentes en intestino.

"Es esta diversidad de microorganismos la que puede hacer que el kéfir sea superior a los alimentos fermentados más simples como el yogur", afirma el profesor Paul Cotter, microbiólogo del Centro de Investigación Alimentaria Teagasc de Cork, que estudia los beneficios para la salud de los alimentos fermentados.

El yogur simple es también un producto fermentado que contiene naturalmente bacterias. Pero el kéfir generalmente tiene una mayor gama de bacterias potencialmente saludables. Son 12 o más variedades en lugar de una o dos que contienen los yogures probióticos tradicionales.

Una investigación del profesor Cotter, publicado en la revista Nutrients, sugirió que el consumo de kéfir o microorganismos de kéfir se relaciona con una menor inflamación, mejores niveles de colesterol y una presión arterial saludable.

La revista científica PLoS One sugiere que los péptidos (proteína descompuesta) que se forman durante la fabricación de kéfir puede reducir el riesgo de coagulación que contribuye a ataques cardíacos y mejora la absorción de calcio.

¿Cómo se hace el kéfir de leche?
Con el kéfir de leche se puede hacer yogur, queso crema, queso semiduro, queso duro, gaseosa y hasta vinagre.

Los gránulos o nódulos de kéfir tienen un aspecto similar al de la coliflor pero son más blandos y gelatinosos. Se coloca en leche, se deja fermentar por 24 horas en un lugar oscuro a temperatura ambiente para obtener un yogur casero, probiótico y natural.

Para hacer queso crema, por ejemplo, se coloca ese yogur en una tela limpia para filtrarlo y estará listo después de 12 horas.

Debe conservarse en la heladera hasta su consumo.

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