Obesidad, la otra pandemia que no debemos desatender

SALUD Por Julia VOSCO
Expertos señalan el "mayor riesgo" que tienen las personas con sobrepeso frente el COVID-19. Y llaman a cuidar la dieta.
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El aislamiento prolongado que demanda la pandemia genera angustia y ansiedad, bloquea la chance de hacer ejercicio físico y reduce la disponibilidad de alimentos saludables para consumir. Estos factores, según la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), "no hacen más que exacerbar las condiciones que vienen determinando que nos encontremos dentro de otra pandemia: la de obesidad".

“Seguramente, el mayor riesgo frente al COVID-19 que afecta a las personas con exceso de peso se origina en que la obesidad se caracteriza por ser básicamente una enfermedad inflamatoria. En otras palabras, produce un estado inflamatorio crónico generalizado de leve a moderado, con exceso de grasa corporal, cuya cantidad y distribución confiere distintos grados de riesgo” afirmó la doctora Liliana Papalia (M.N. 114.921), coordinadora del Grupo de Trabajo de Obesidad de la SAN.

La relación "Obesidad/COVID-19" en la Argentina
Según los datos de la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo del Ministerio de Salud de la Nación, 6 de cada 10 personas (61,6%) mayores de 18 años están excedidas de peso. Este valor se distribuye en un 36,3% con sobrepeso y 25,3% con obesidad, tendencia que viene en permanente aumento desde la realización del primer relevamiento en 2005.

En una situación de cuarentena, las opciones se reducen, aumenta el estrés, acecha la rutina y se está siempre cerca de los alimentos, dice el comunicado difundido por la SAN.

Si bien el ideal es que cada persona lo consulte con su nutricionista, en líneas generales, se recomienda:

 - Realizar 4 comidas diarias: desayuno, almuerzo, merienda y cena, aunque los horarios no sean los habituales.

- Desvincular la comida de las emociones: por ejemplo, por aburrimiento y de las situaciones de estrés. Comer sólo un plato por comida.

- Incluir durante el día, gran variedad de tipos de alimentos: por ejemplo: verduras y frutas de estación, legumbres, cereales integrales, carnes, huevos, pastas, lácteos descremados, garantizando así el consumo suficiente de vitaminas y minerales.

 - Almacenar los alimentos siempre fijándose fecha de vencimiento y también tratando solo de preparar lo justo para poder manejar el control de la porción.

- Evitar el picoteo.

- Hidratarse preferentemente con agua potable: agua mineral o agua corriente.

- Incluir alguna comida que resulte placentera: algo rico, dulce o salado según se prefiera y si no tiene contraindicado. Una porción chica. Por ejemplo: un alfajor chico, un bombón, un bloquecito de chocolate, un sándwich con jamón y queso, preferiblemente con pan integral.

“Ante la falta de disponibilidad de gimnasios, parques o clubes, debemos encontrar en nuestro hogar nuevos espacios para movernos y desplegar todos los efectos positivos que podemos conseguir con la práctica de actividad física regular. Y si antes no se hacía actividad física ¿qué mejor que usar este tiempo para comenzar?”, proponen desde el Grupo de Trabajo de Obesidad.


 

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