El encierro no engorda: una campaña contra las exigencias corporales durante la cuarentena

SALUD Por Julia VOSCO
Candela Yatche, fundadora de la iniciativa Bellamente, busca desarmar los modelos de belleza poco saludables y los mensajes gordofóbicos.
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"El encierro no engorda", se lee en uno de los posteos de Bellamente, una iniciativa para desarmar la imposición de un modelo de belleza irreal y poco saludable. Su fundadora, Candela Yatche, es una joven argentina estudiante de psicología que busca que cada persona se conecte con lo mejor de sí, dejando de lado los estereotipos. Llegada hace unos meses de un viaje de investigación en África y con una charla TEDx "estrenada" a comienzos de año, durante este contexto de cuarentena, lanzó una campaña contra el miedo a engordar en estos días de aislamiento y los mensajes gordofóbicos que se repiten en redes.

 "Cuando comenzó el aislamiento social abundaban los comentarios de muchos entrenadores y nutricionistas que fomentaban el miedo a engordar más que a tener el virus", cuenta Candela a Entremujeres Clarín, quien explica que la iniciativa "A sacarse los rollos de la cabeza" que lleva adelante en las historias de Instagram durante un mes busca repensar estas cuestiones en conjunto con su comunidad. "Me parece súper rico el intercambio que se genera, nos permite abrir la mente y liberarnos", dice la activista por la diversidad corporal.

- Al inicio de tu charla TEDx, mencionás cómo en otras culturas se "deforman" el cuerpo para encajar en un estereotipo de belleza, y decís que verlo de lejos es más fácil. ¿Por qué naturalizamos la liposucción, la "cera caliente para arrancarnos los pelos" o las dietas extremas para alcanzar ideales imposibles?

- Lo naturalizamos porque nuestros deseos, desde una temprana edad, son moldeados por distintas instituciones, ya sea la familia, la escuela, la publicidad, los medios de comunicación. Absorbemos el mensaje de que somos valorados según el físico que tenemos, sobre todo, las mujeres, y no es casualidad que la gran mayoría de productos y servicios de "belleza" estén diseñados para que lo consumamos nosotras, las mujeres. Nuestro deseo esta condicionado por la mirada del otro; cada vez es más difícil marcar la línea entre el deseo propio, singular de cada uno y la presión del afuera, acompañada con recetas mágicas para alcanzar un cuerpo ideal que nos promete felicidad.

- ¿Por qué creés que aún falta tanto para dejar de correr atrás del cuerpo "ideal"? ¿Qué falta?

- Por un lado, pienso que falta que frene el bombardeo de estímulos: es impresionante la cantidad de mensajes publicitarios que vemos por día, ya sea en redes sociales, imágenes en la vía pública, en las revistas, que nos transmiten la idea de que nuestro cuerpo está mal y que tenemos que arreglar esas "imperfecciones". Es impresionante que sigan existiendo programas en televisión donde todo el contenido se base en comparar y criticar cuerpos, con "magos de la moda" que te enseñan los trucos para eliminar la "pancita". Es impresionante que el cuerpo de una mujer, y su peso, sea noticia.

Por otro lado, no sé si falta tanto tiempo, sino mucha voluntad. Faltan roles activos, que cuestionen lo establecido. De parte de las personas, en sus casas, en sus trabajos, en sus grupos de pares. Todos somos influencers de nuestro entorno, lo que decimos y hacemos impacta en los demás. Es por eso que es hora de que asumamos la responsabilidad que tenemos.

- Describís a la publicidad como "una industria que lucra con nuestras inseguridades". ¿Qué reflexión hacés sobre el tema, por ejemplo, después del escándalo del comercial de cerveza en el verano?

- Pienso que cuando somos conscientes de los mensajes que intentan transmitir y alzamos la voz, del otro lado hay una respuesta. Años y años vivimos dormidos, absorbiendo mensajes cargados de violencia simbólica. Hoy -gracias a las redes- podemos decir lo que pensamos, ya no hay solo una dirección de arriba hacia abajo, sino que también de abajo hacia arriba. Es una gran herramienta de transformación social, siempre y cuando haya compromiso.

- En la otra vereda, hay más marcas que se esfuerzan en mostrar otro mensaje, con campañas inclusivas y más cercanas a una belleza "real". ¿En qué medida sirve?

- Pienso que hay marcas que realmente se esmeran, trabajan con perspectiva de género y creen en un cambio, mientras otras lo toman como lo que está de "moda" decir o mostrar. Es importante que se entienda que mostrar diversidad en las campañas publicitarias y tener diversidad de talles no es una moda. Las modas son pasajeras, pero esto vino para quedarse. Y esta en nosotros como consumidores que lo hagamos respetar. Necesitamos que las imágenes que vemos día a día nos representen. Esto sirve para dejar de una vez por todas de compararnos con los ideales que tenemos en mente que fueron alimentados por estereotipos hegemónicos.  

 

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