Test de olfato simple para saber si debemos preocuparnos

SALUD Por Ana COHEN
La pérdida abrupta de este sentido puede ser una posible señal del COVID-19. Cómo advertirla con un ejercicio casero.
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Hace cinco días, al ampliar la definición de caso sospechoso del nuevo coronarvirus, el Ministerio de Salud sumó la dificultad de las personas para detectar el gusto (hipogeusia) y los olores (anosmia). Es por eso que compartimos un autotest casero, para verificar cómo se encuentran estos sentidos.

A mediados de febrero y principios de marzo, en España, hubo un “boom de noticias” de pacientes que sentían un decaimiento y fundamentalmente la pérdida del olfato y del gusto, según cuenta Graciela Mireya Soler, otorrinolaringóloga (M.N. 69.927) a TN. Y esos casos “se fueron repitiendo, repitiendo y repitiendo”.

La especialista, que trabaja en este campo desde 1998, explica que están en proceso de investigación porque toda la información que llega es nueva, no hay una base científica, todavía “no se sabe intrínsecamente cómo actúa este COVID-19”.

“Aunque nosotros sabemos, los que nos dedicamos a olfatología hace muchos años, que desde el siglo 19 se habla de los virus como una de las causas fundamentales en la pérdida del olfato, por ejemplo, cuando hay un resfrío u otra infección de la vía aérea superior”, describe Soler.

Qué genera el virus cuando ingresa?

Los virus entran por las fosas nasales y se posicionan en el techo de ellas, rompen neuronas y menos neuronas significa menos olfato, ante la pérdida de este sentido, como consecuencia, el gusto se ve afectado.

“En realidad el ausente es el olfato en un 90 por ciento de las consultas, lo del gusto va aparejado porque, a veces, lo que el paciente no siente es el olor de lo que come o lo que bebe”, describe la otorrinolaringóloga, directora y fundadora del GEOG (Grupo de Estudio de Olfato y Gusto), Argentina.

Como el ausente es el olfato, el paciente dice: ‘no puedo oler, y no puedo degustar’. En ese caso pueden sentir lo salado, lo agrio, lo amargo, pero no pueden diferenciar, por ejemplo, si están comiendo un chocolate o una frutilla.

"Eso se llama falta de sabor: el gusto básico más el 80 o 90 por ciento del olfato o el olor que se le siente a lo que se está comiendo o bebiendo", indica Soler, y agrega: “Aunque algunos trabajos también dicen que los virus pueden afectar a las neuronas del gusto que están en la cavidad oral. Pueden ser las dos cosas, pero básicamente es la perdida brusca del olfato y eso es lo que caracteriza a la afectación por virus”.

Soler es también integrante del Global Consortium of Chemosensory Research (GCCR), y, en este contexto, desde este grupo están buscando pacientes de todo el mundo que hayan estado enfermos recientemente con síntomas respiratorios para completar una encuesta que les aportará datos necesarios para la investigación que relaciona el COVID-19 con la pérdida de estos sentidos.

La mayor especialista en olfato y gusto de la Argentina elabora, hace varios años, un trabajo científico que está por publicarse en breve, pero, debido a los tiempos que corren, compartió con Con Bienestar una adaptación de este test original para que cada uno que dude pueda autoevaluarse en casa.

Test de olfato simple para adultos

1) Tener cinco tacitas o vasitos o pocillos, chicos y todos iguales o del mismo color, para colocar los siguientes contenidos:

- Jabón de lavar ropa, líquido o en polvo.

- Chocolate

- Café

- Orégano o cualquier otra especia.

- Vickvaporub, en caso de no tener, las alternativas pueden ser caramelo de menta o crema dental con olor a menta.

Es importante respetar el orden y poner un número en cada uno de los recipientes, además, no es necesario superar la mitad del mismo con el contenido.

2) “El paciente tiene que poder relacionar lo que huele con un nombre, porque identificar es nombrar”, indica la otorrinolaringóloga Soler, integrante también del COWoG (Clinical Olfactory Working Group), un grupo europeo de profesionales dedicados en la materia.

Por esto, en una hoja hay que escribir dos columnas con diez términos. En la primera: canela, jabón, pimienta, café y vickvaporub; en la segunda: talco de bebé, anís, chocolate, menta, orégano.

3) Luego hay que cortar un papel, que puede ser una servilleta, para tapar cada recipiente y que no se vea qué hay dentro del recipiente utilizado. O sea, se elimina la parte visual.

4) La acción de identificación se deberá realizar en un ambiente tranquilo y libre de olores, de ser posible. Esto quiere decir que no es un buen lugar la cocina si recién cocinaron, o tampoco en el living si prendieron un sahumerio. Además, no hay que tener puestas cremas ni perfumes porque eso tapará el olor.

5) Luego de toda la preparación, lo que hay que hacer es girar las tacitas (que quede el número que las identifica del otro lado) y cambiarlas de posición varias veces, como si fuera un truco de magia, para perder de vista dónde está cada elemento.

6) Una vez mezclado, se toma uno y se huele con los ojos cerrados. Primero hay que decir si percibís algo, si se siente el olor, después hay que mirar las columnas y leer los términos para identificar qué es lo que se olió. Cuando la persona determina qué es efectivamente, se mira el número de la taza o pocillo y se corrobora si está bien.

Así se repite la acción y se va generando un marcador propio. Una vez que se completan los cinco, se escribe la cantidad de aciertos y ahí se puede chequear y hacer el autodiagnostico con la “escala guía” que elaboró Soler.

 

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