Kilos rebeldes: cuál es el secreto para combatirlos

DIETAS Por Julia VOSCO
Es posible eliminar el bendito “salvavidas” por completo, gracias a un cambio en el modo de entrenar y con la ayuda de tecnologías médicas.
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Pancita, rollito, salvavidas. No importa cómo lo llamemos, lo cierto es que la grasa corporal localizada alrededor del abdomen y la cintura, esa que persiste, aunque estemos en nuestro peso adecuado y entrenemos con insistencia los músculos de esa zona, nos resulta una incógnita difícil de comprender. ¿Por qué sigue ahí, aunque hago todos los deberes? ¿Es la genética? ¿Es un karma? ¿Me tengo que conformar, aceptar y no obsesionarme para poder ser feliz o hay soluciones que no conozco?

Podríamos responder que las dos cosas. Por un lado, en tiempos en que ya comprendimos que la auto aceptación de la propia imagen es imprescindible, sería lo más natural conformarse con los resultados conseguidos en base a una alimentación sana y al movimiento físico constante. De hecho, es lo que siempre insistimos desde ConBienestar. Pero, también es cierto que es posible eliminar el bendito “salvavidas” por completo, gracias a un cambio en el modo de entrenar y con la ayuda de tecnologías médicas que están a la vanguardia del modelado estético, cuidando la salud y sin recurrir a métodos cruentos. Así que, si tu plan es decirle adiós a los rollitos, tené en cuenta los consejos de los especialistas.

Siempre tener el cuerpo en movimiento
El doctor Jorge Franchella, médico Deportólogo y Cardiólogo (MN 44 396) y director del Curso de Especialista de Posgrado de Medicina del Deporte de UBA, empieza por explicar de qué hablamos cuando hablamos de “salvavidas” y resalta la diferencia entre este concepto cuando se refiere al cuerpo masculino o al femenino.

“El abdomen, la pancita, el salvavidas es la grasa depositada en ese sector que toma el abdomen en la parte delantera y, a los costados, un poquito por encima de la cintura o de las caderas”, ubica el experto. “Esa es una acumulación de grasa que se da por una característica de las hormonas y de la genética; en el hombre es más frecuente que se deposite en la parte abdominal, adoptando la forma de una manzana, mientras que en las mujeres es más habitual que se asiente en los costados de las piernas y las caderas, lo que llamamos la zona fémoroglútea, que adquiere apariencia de guitarra o pera”, describe.

¿Pero es para preocuparse o solo es una cuestión de estética? Las dos cosas, según el volumen de dicha adiposidad localizada, ya que las grasas en exceso pueden conducir a problemas en el funcionamiento del corazón, algo que resulta más riesgoso en los hombres. Como explica Franchella: “Hace unos años en Inglaterra se determinó una métrica para conocer cuál es el riesgo de en términos de salud. En principio, conviene saber que las medidas tradicionales de 90-60-90 como ideal del cuerpo femenino no son acertadas, generalmente la cintura mide un poco más de 60, aunque en las condiciones esperables no debería pasar de los 80 centímetros de circunferencia. Ahora bien, lo importante no es este número aislado sino su relación con la circunferencia de la cadera. Cuando dividimos la medida de la cintura por la de la cadera, nos tiene que dar un número inferior a 1 y no mayor a éste. Ese es el parámetro saludable. Especialmente en las mujeres se espera que sea menor, en promedio, 0,80 y en los hombres el 1 es el límite”.

Así entendemos por qué la relación cintura-cadera no solo nos habla de una estética sino de un beneficio de salud. El motivo para llegar a esta proporción es que el depósito de grasa en el abdomen del hombre, pasa por una parte del cuerpo que hace que acumule una forma mayor de colesterol, esto puede llevar a la arteriosclerosis (grasa en las arterias). En las mujeres este riesgo es menor porque mientras la grasa en la zona femoroglútea se metaboliza por otro camino menos riesgoso para el sistema circulatorio y el corazón.

“Esto quiere decir que el depósito de grasa localizada a nivel abdominal, típico masculino, es indicador de algo más de riesgo que el de caderas que es el que se ve en la mujer”, advierte el deportólogo.

¿Y si después de bajar de peso, todavía queda ese “salvavidas”?
En ese caso, las opciones de tratamientos estéticos son un recurso válido en tanto sean realizadas por profesionales idóneos y con la tecnología aprobada por las agencias regulatorias sanitarias.

Según un estudio realizado por el Allergan Medical Institute, en nuestro país que data de 2018, la adiposidad localizada es por lejos la preocupación estética número 1, tanto de hombres como mujeres, antes que la celulitis y la flacidez.

La investigación muestra también que alrededor de 9,6 millones de personas posee adiposidad localizada en nuestro país y 6,5 millones consideran hacer un tratamiento para combatirla. Pero no cualquier tratamiento, ya que, si bien en el caso de pérdidas de peso significativas que obligan a eliminar los restos de flacidez con cirugías, para el caso de la adiposidad localizada, es factible recurrir a otras opciones menos cruentas como los llamados tratamientos no invasivos. Esta opción demostró ser en el estudio mencionado, la más elegida por los consumidores: el 74% de las personas prefiere tratamientos no invasivos a una cirugía. Tanto para los hombres como las mujeres la seguridad y la eficacia en los resultados son dos puntos clave a la hora de optar por un tratamiento.

La última encuesta realizada en Estados Unidos por la Asociación Americana de Cirugía Plástica (ASAPS) señala que los tratamientos no invasivos para adiposidad localizada crecieron más de un 217% en los últimos 5 años y que el rango de 35 a 50 años de edad es uno de los que más requieren este tipo de tratamientos.

¿Pero de qué se tratan estos tratamientos que reducen la adiposidad localizada?
Los tratamientos más efectivos y con resultados aprobados por las agencias sanitarias son los llamados de criolipólisis, un procedimiento que consiste en congelar las grasas para reducirlas en el cuerpo y que este las elimine.

Esta tecnología que ya es furor en Europa, es capaz de solucionar uno de los mayores desafíos estéticos: lograr la destrucción selectiva de cúmulos de grasa localizada de forma no invasiva y sin dañar otros tejidos.

"La tendencia mundial son las soluciones estéticas no invasivas que ofrecen un abanico de opciones cuyo denominador común es embellecer sin agredir. Hoy la gente busca lo natural, y esto es lo que ofrecen los tratamientos no invasivos de última generación" subraya la doctora Lilian Demarchi, dermatóloga miembro de la SAD (MN 88365).

Este tratamiento brinda resultados muy similares a los de una liposucción (que es una técnica quirúrgica para eliminar la grasa localizada) pero sin pasar por un quirófano y sin posoperatorio. Consigue disminuir en promedio un 27% la grasa localizada en la zona tratada, con resultados visibles a partir de la tercera semana, con su punto óptimo a los tres meses.

Pero atención, este tratamiento no es para adelgazar sino para eliminar la grasa sobrante una vez que mediante dieta y un plan de ejercicios la persona está en su peso adecuado. “Saber que reducir la adiposidad no es lo mismo que bajar de peso es muy importante”, aclara la doctora Demarchi. “Luego de hacer dieta y perder kilos de más, las células se achican, pero su cantidad permanece estable; esto significa que, si el paciente vuelve a aumentar de peso, las células adiposas se agrandan. En cambio, con este tratamiento las células tratadas se eliminan del organismo para siempre y no se recuperan más”, explica.

¿Cómo combatir la grasa localizada?
· El doctor Franchella señala que es importante hacer una actividad física cotidiana que evite caer en el sedentarismo.

· Esto es: hacer una caminata vigorosa de 30 minutos al día y no pasar demasiado tiempo sentados.

· Es importante pasar menos de 13 horas sentados, porque en esas horas sin movimiento se está provocando un factor de riesgo cardiovascular, junto con la pérdida de masa muscular.

· No existe una gimnasia localizada que por sí sola haga que se reduzca la grasa abdominal y femoroglútea. Esto, según explica Franchella, es imposible porque al localizar el ejercicio se puede construir músculo, pero la grasa no necesariamente se va a quemar en esa zona. Esto es porque el cuerpo a través de la sangre va a recurrir a ciertos sectores para usarlos como combustible.

· Es recomendable hacer un plan para reducir la grasa corporal en general de todo el organismo que incluya actividades físicas de forma repetitiva, cotidiana y persistente.

· Es suficiente y necesario entrenar a nivel moderado. Cuando el entrenamiento es poco no rinde y cuando es demasiado intenso el cuerpo tiene que usar otro tipo de recursos y no la grasa.

· Ejercitarse en forma constante es como haber prendido una usina que aumenta la termogénesis (la temperatura en nuestro cuerpo que va quemando en forma sucesiva la grasa) y eso nos va a permitir adelgazar.

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