Por qué dejar llorar a tu bebé por la noche no es una buena idea para que aprenda a dormir solo

SER PADRES 04 de diciembre de 2019 Por
Escucharlo desde la otra habitación sin tomar alguna medida es un desafío para los padres que quieren entrenar el sueño de su hijo. Muchos abandonan la idea a los pocos minutos pero... ¿cuándo se logra que el chico duerma solo y de un tirón hasta el otro día?
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Hay libros a la venta y tutoriales en YouTube que dan "recetas" para que los más chicos logren conciliar el sueño por la noche, en su dormitorio y por más de tres horas seguidas. Pero no todos los nenes actúan como indica la teoría. Hay padres que no pueden encontrar la forma de dormir de un solo tirón porque sus hijos tampoco lo hacen y, además, el llanto los invade, provocándoles malestar.

Uno de los libros más promovidos explica un método conocido como “Cry it out” (llorar para afuera en inglés). La técnica consiste en llevar a la cuna al nene e ignorar su llanto, controlandolo con cierta frecuencia para asegurarse que el bebé no corra peligro, se ahogue o se esté trepando de la cuna, por ejemplo. Cuanto más tiempo se repita la técnica, más minutos pasaran antes de ir a asistirlo. Aunque llore, solo se debe hacer contacto visual pero no tocarlo, para evitar que se aferre y el entrenamiento vuelva al punto inicial.

“Nunca hay que desatender el llanto de un bebé, genera malos vínculos a futuro y un mal apego. El nene se siente totalmente desprotegido. Desde lo clínico aumenta el nivel de estrés, pueden ahogarse y vomitar; desde lo emocional es malo porque está demostrando necesidades que los papas desestiman”, cuenta a Con Bienestar, Florencia Fusoni (M.N. 14.4322) médica pediatra.

La medica explica que un bebé puede llorar porque tiene hambre o cólicos, algo totalmente común, pero si un nene más grande llora, raramente es hambre. El 98 por ciento de los casos se trata de situaciones de apego y miedo a estar solo, y que su angustia tiene que ver con lo emocional.

“El colecho está muy mal visto o juzgado, pero informes de no hace mucho tiempo y la Sociedad Argentina de Pediatría, concuerdan en que es un factor protector contra la muerte súbita, contrariamente a lo que se pensaba antes. Tiene contraindicaciones muy puntuales tales como si los papás fuman, toman drogas, beben alcohol o tienen alguna enfermedad psiquiátrica”, afirma Fusoni.

Los bebés se angustian al llorar durante un largo período, eso provoca un aumento del estrés. Además, no responder a ello va en contra de los vínculos afectivos positivos.
Además, agrega que una buena solución a la respuesta del llanto, es que el bebé duerma en la cama con los padres hasta el año. En cambio, en chicos de más de un año, recomienda que duerman en su cuna, obviamente atendiendo sus necesidades.

¿Qué dicen los estudios?

Los padres están programados para responder a la angustia de su bebe. Otras investigaciones, en cambio, sugieren que las técnicas de llanto controlado funcionan en ciertas ocasiones o solo para algunos bebés. En definitiva, padres y madres se sintieron frustrados porque no pudieron seguir las instrucciones de los libros al pie de la letra.

El entrenamiento para dormir no puede funcionar porque despertarse por la noche es normal, desde el punto de vista del desarrollo, para la mayoría de los bebés en el primer año de vida. Incluso los adultos, a veces, tienen dificultad para dormir y se quejan de insomnio. La diferencia entre ambos, radica en que los adultos pueden resolver sus necesidades solos.

¿Hay alguna solución?

- Entender las necesidades del sueño y los ritmos circadianos de tu bebé, ya que pueden contribuir en gran medida a optimizar el sueño.

- Estar afuera durante el día y oscurecer la habitación una o dos horas antes de llevar al nene a la cama puede ser de gran ayuda.

- Algunos padres creen que una rutina predecible puede funcionar: leerles cuentos antes de dormir, darles un baño, cambiarlos, y demás.

- Pensar en cómo ayudar a los bebés a dormir siestas regulares evita que se sientan agotados. Esto es más fácil de llevarlo a cabo cuando aprendés a reconocer en qué momento tiene sueño, hambre u otras necesidades.

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