Cómo distinguir la tristeza de la depresión

SALUD 16 de septiembre de 2019 Por
Entre el sentimiento normal ante situaciones dolorosas o frustrantes y la entidad clínica que requiere tratamiento médico hay algunos rasgos comunes y otros muy distintos.
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Hace ya bastante tiempo que la palabra “depresión” se incorporó a nuestro lenguaje cotidiano. Es muy común escuchar que "Fulano está deprimido porque la novia lo dejó" o que "Zutano es un poco depresivoporque se ríe poco". Pero, cabe preguntarse: ¿son estos estados de ánimo depresiones en el sentido clínico? Pueden serlo o no, según una serie de factores. Para discriminarlo es necesario distinguir la tristeza, un sentimiento, de la depresión, una enfermedad.

La tristeza es una reacción normal a sucesos que nos afectan gravemente: la pérdida de un ser querido, la ruptura de una pareja o un fracaso económico. Frente a tales sucesos, lo raro sería no entristecerse. En estos casos, los profesionales de la salud mental, consideramos a la tristeza como una reacción adaptativa que tiende a adecuar a la persona a la situación de duelo por la que atraviesa, permitiéndole elaborarlo.

¿Qué significa elaborar el duelo? Básicamente, es estar triste todo lo hasta llegar a aceptar el inevitable dolor. El tratar de sobreponerse a toda costa y prematuramente puede ocasionar un verdadero problema. La tristeza podría quedar "enquistada" o "latente" lo que solo hará que en el futuro aflore con más virulencia o que provoque dificultades en el desempeño de la persona en distintas áreas. Por otro lado, quien se permite estar triste, responde así a una compleja trama de expectativas sociales (por lo general no se experimentan sentimientos positivos hacia quien, por ejemplo, sale a bailar poco después de la muerte de un familiar). En cambio, la expresión de tristeza suele inducir en el entorno una actitud de protección, consuelo y amparo, que ayuda a superar la misma.

Para la tristeza, también hay casos de personas que, debido por ejemplo a enfermedades orgánicas, matrimonios mal avenidos u otras circunstancias que perduran en el tiempo, pasan gran parte de su vida tristes, sin que se los pueda diagnosticar como deprimidos.

La depresión es otra cosa. Si bien los síntomas nucleares en la mayoría de las depresiones son la tristeza y el decaimiento en el área emocional, no son los únicos. También existen manifestaciones sintomáticas en otras áreas: volitiva, vegetativa y cognitiva, por proponer una forma de clasificación.

En el área volitiva se presentan, por ejemplo, falta de voluntad para realizar las actividades habituales, dificultad para levantarse a la mañana, desgano y abulia en general.

Respecto del área vegetativa, la depresión puede cursar con constipación o diarrea, falta de apetito, palpitaciones, entre otros síntomas "orgánicos".

En el área cognitiva, la persona deprimida presenta una estructura de pensamiento que la lleva a distorsionar negativamente la realidad (ideas de ruina o de suicidio). La personas con depresión está incapacitada para experimentar placer, principalmente debido a estas distorsiones cognitivas, las cuales pueden darse en diferentes aspectos. Estos son:

-Visión negativa de sí mismo. Frente a un fracaso amoroso, por ejemplo, la reacción de tristeza estará circunscripta al dolor de la pérdida, mientras el deprimido se reprochará por no tener la capacidad de amar o ser amado.

-Expectativas negativas respecto del futuro. En el caso anterior, el pensamiento típico es "nunca nadie me amará".

-Visión pesimista sobre su entorno social o laboral. "Todos me rechazarán por mi incapacidad".

Esta forma particular de interpretar la realidad, esta especie de filtro pesimista, arma un círculo vicioso que tiñe sus pensamientos, sus relaciones, sus acciones, y corre el riesgo de transformarse en una profecía autocumplida.

Ahora bien, ¿cuál es la importancia de diferenciar la tristeza de la depresión? Es fundamental porque, entre otras cosas, las medidas a tomar son muy diferentes en un caso y en otro. En el primer caso, la persona por lo general cuenta con recursos para enfrentar la situación dolorosa. Una eventual psicoterapia debería apuntar a movilizar dichos recursos. Aunque es sabido que la terapia más eficaz en estos casos es el paso del tiempo. Por el contrario, en el caso de la depresión, la psicoterapia suele ser útil porque el solo paso del tiempo no solucionará la situación y el padecimiento. Quien sufre depresión no consigue utilizar sus recursos para salir de su estado y las formas en que los familiares, amigos u otros personajes significativos suelen emplear para "ayudarlo" en su mayoría fracasan. A pesar de las buenas intenciones, el sentido común no es efectivo en estos casos, y suele ser, incluso, contraproducente debido a que enfrenta a la persona que tiene depresión con un nuevo fracaso: el de no poder aplicarlo.

Consejos para distinguir la tristeza de una posible depresión
- Si está triste por alguna razón, resérvese algún momento del día para conectarse profundamente con su sentimiento, durante todo el tiempo que necesite hacerlo.

- Si quiere a alguna persona que esté triste, dele la oportunidad, si ella lo desea, de compartir su dolor con usted, pero simplemente con la disposición a escucharla, sin tratar de animarla a sobreponerse.

- Por último, si no puede aplicar ninguna de estas sugerencias no se esfuerce en usarlas porque solo empeorará la situación. Tal vez sea tiempo de consultar a un profesional.

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