Controlar la hipertensión arterial: más allá de la sal

ALIMENTACIÓN Y SALUD 20 de julio de 2019 Por
Eliminar el consumo de sal es una medida innecesaria e insuficiente para controlar la hipertensión arterial. El desarrollo de nuevos abordajes es urgente. ¿Qué podemos hacer al respecto?
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¿Qué es la hipertensión arterial?
El concepto de tensión arterial (TA) hace referencia a la presión que ejerce la sangre sobre las paredes arteriales. Se habla de tensión arterial sistólica (TAs) para hacer referencia a la presión existente en el momento en el que el corazón se contrae y expulsa su sangre hacia el resto del organismo.

Por otro lado, la tensión arterial diastólica (TAd) hace referencia al valor de presión arterial cuando el corazón se rellena de sangre. Se habla deHipertensión Arterial (HTA) cuando TAs > 140 mmHg y/o TAd > 90 mmHg en 3 mediciones no consecutivas.

¿Qué podemos hacer para controlar la hipertensión arterial?
El estilo de vida es uno de los factores con mayor impacto en la génesis de la HTA y la buena noticia es que es un factor modificable. El tratamiento farmacológico debería reservarse para los casos de HTA resistentes a otras medidas.

Hasta el momento, el tratamiento no farmacológico se ha basado casi exclusivamente en la reducción del consumo de sal para evitar su atracción por los líquidos. Pero, ¿se trata de una medida necesaria y suficiente?

Evitar el consumo de sal no es necesario
La evidencia científica actual muestra que la ingesta de sal no aumenta la TA en todas las personas. Algunos ejemplos son:

El estudio de Baker, Curhan, de Jong, Forman, Gansevoort & Scheven (2012) concluyó que el consumo de sal solo incrementaba la TA en sujetos con daño vascular preexistente.
La investigación de Arós, et al. (2013) descubrió que, pese a su alto contenido en sal, el consumo de gazpacho estaba inversamente correlacionado con las cifras de TA.
Un estudio elaborado por Carmona, Crespo, López, Navas, Nolasco & Santamaría (2016)tampoco encontró relación entre el consumo de sodio y la HTA
El consumo de sal únicamente impacta sobre la TA de  los denominados «sujetos sensibles a la sal» y estos solo representan el 50% de los casos.

No obstante, mientras la relación causa-efecto no se conozca con exactitud, y no se disponga de herramientas que permitan una detección sencilla de los citados sujetos sensibles, es recomendable mantener un consumo prudente(1 cucharadita de sal al día = 5 gramos de sal al día = 2,3 gramos de sodio al día).

¿Cómo controlar la hipertensión arterial más allá de la sal?
En términos generales, un adecuado abordaje de la HTA pasa por tomar medidas que: normalicen el volumen de líquidos, reduzcan la viscosidad de la sangre, aumenten el calibre de las arterias o eviten la rigidez arterial.

Pensar en la presión del interior de una tubería puede ayudarnos a comprender la estrategia: normalizar el caudal, reducir las impurezas del agua, poner tuberías más grandes o hacerlas de un material flexible.

Aumentar el aporte de potasio, calcio y magnesio
El papel beneficioso del potasio en el control de la tensión arterial es indiscutible. Esto es porque promueve la excreción urinaria de sodio, relaja el músculo liso y disminuye la resistencia periférica.

En otras palabras: normaliza el volumen sanguíneo circulante y favorece la capacidad de adaptación de las arterias.

El calcio y el magnesio también han demostrado ser eficaces en el control de la TA. El calcio permite un buen manejo de la TA por inhibición del Factor Paratiroideo Hipertensivo (FPH).

El magnesio lo hace por un mecanismo que todavía se desconoce. No obstante, se ha detectado una mayor incidencia de HTA en poblaciones con un consumo deficitario de este mineral.

Otros minerales como el zinc, el manganeso y el cobre podrían estar implicados en la génesis de la HTA. No obstante, la investigación al respecto es demasiado inmadura como para establecer conclusiones al respecto.

Incrementar el consumo de fibra y proteínas
El consumo de 25-40g/día de fibra tiene un efecto reductor sobre la TAdebido a:

Disminuye la resistencia vascular y mejora la entrada y la salida de la sangre a través del corazón.
Frena la actividad de una enzima (ECA) encargada de generar una sustancia hipertensiva (angiotensina II) y de inhibir a una hipotensora (bradiquinina).
Aumenta la retención de minerales hipotensores como el potasio o el magnesio.
Los alimentos que la contienen suelen ser muy ricos en antioxidantes y estos también han demostrado ser beneficiosos para controlar la tensión arterial.

Las vitaminas D y K son fundamentales
La combinación de bajos niveles de vitamina D y K ha sido asociada a un incremento de la TA. Al parecer, ambas participan activamente en la regulación de una proteína que inhibe la calcificación de las arterias (MGP):la vitamina D aumenta su cantidad y la vitamina K la activa.

Se trata de un hallazgo muy novedoso (la primera investigación al respecto se publicó en marzo de 2017) y por tanto se requieren nuevas investigaciones. No obstante, la investigación de Beulens, Brouwer, Cepelis, van Ballegooijen, van Schoor & Visser (2017), tras analizar a 171 sujetos, concluyó con firmeza que ambas vitaminas estarían jugando un importante papel en el desarrollo de la HTA.

Reducir el consumo de hidratos de carbono de elevado índice glucémico
El exceso de glucosa en la sangre supone un aumento de la viscosidad de la misma y, por tanto, un aumento de las cifras de TA. De hecho, las personas con diabetes mellitus suelen terminar desarrollando HTA.

Evitar el consumo de grasas perjudiciales
Los ácidos grasos transgénicos y la mayor parte de las grasas saturadas predisponen a la HTA. Su efecto se debe a la acumulación de colesterol en el interior de las arterias por aumento de la proteína LDL y reducción de la HDL.

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