¿Quieres perder peso? Éste es otro mito nutricional que debes desterrar para siempre

DIETAS Por Julia VOSCO
Si aún piensas que, por ejemplo, una gaseosa ‘light’ es mejor opción que un puñado de nueces a la hora de cuidar tu figura… ¡necesitas seguir leyendo este artículo!
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Pero, ¿cómo voy incluir los frutos secos en mi dieta?... ¡si son una bomba calórica!”. Aunque suene a cliché obsoleto, lo cierto es que, hoy por hoy, no resulta difícil seguir escuchando esta clase de afirmaciones entre quienes desean llevarse bien con la balanza. Una percepción que, desde luego, no puede resultar más equivocada.

Y es que, dichos alimentos, no solo son unos grandísimos aliados de nuestra salud, sino también de la línea. “A pesar de su contenido calórico, cuentan con un magnífico perfil nutricional y, además, son muy saciantes, de modo que nos ayudan a controlar el peso. Los estudios de los últimos años confirman que su inclusión en la dieta no está asociada al aumento de peso”. Así nos lo explica en una entrevista a Hola.com la nutricionista Carol Berg, directora de investigación de ‘California Walnut Commission’.

Y, aunque el lector más suspicaz pueda quizá pensar que en esta tesis confluye algún ‘conflicto de interés’, ¡nada más lejos de la realidad! Lo cierto es que las bondades de estos alimentos en relación a la salud -especialmente cardiovascular- y al sobrepeso, están demostradas científicamente a partir de rigurosos estudios (quizás el conocido ‘Estudio Predimed’ fue uno de los que mayor repercusión alcanzó en su día, aunque las investigaciones al respecto, como decimos, son numerosas y avaladas por la comunidad científica a nivel internacional).

“Si de mí dependiera haría un especial hincapié en fomentar el consumo de aquellos grupos más ‘penalizados’ en el actual patrón de consumo -legumbres, huevos, semillas y frutos secos-, al tiempo que desplazaría el uso de los productos cárnicos en general”, escribía en un post de su blog el nutricionista Juan Revenga (otra voz autorizada en el mundo de la nutrición en España).

Lucía Martínez, nutricionista y autora del también popular sitio web ‘Dime qué comes’, lo tiene igualmente claro: “Hay alimentos muy calóricos que son, a su vez, muy saludables y de ningún modo deberíamos apartar de nuestra dieta juzgándolos exclusivamente por su valor calórico. Hablo de productos como los frutos secos, el aguacate o el aceite de oliva”, escribía en uno de sus posts.

Pero, si lo inteligente es elegir los alimentos por su calidad nutricional y no por su valor calórico, ¿por qué hoy por hoy todavía hay quien contempla como mejor opción, por ejemplo, un refresco light frente a un puñado de nueces a la hora de controlar el peso?

“Ésta es una pregunta interesante”, nos contaba Carol Berg. “Hoy en día existen muchos ‘expertos nutricionistas’ que, quizás no tienen la formación adecuada, pero han leído algo, un amigo les ha contado algo… y esto, de pronto, les hace convertirse en supuestos expertos en la materia. De esta forma, el público no siempre lo tiene fácil para distinguir lo que es creíble (información basada en la ciencia) de lo que no lo es. Algo especialmente peligroso en la actualidad; el tipo de sociedad en que vivimos nos hace querer todo ‘para ya’. Mucha gente quiere perder 4 kilos en tres días, en lugar de invertir uno o dos meses para hacerlo de manera apropiada. Creo que ahí está la clave: en conseguir que la información que recibe el ciudadano sea la adecuada y basada en la ciencia, sin caer en el sensacionalismo de un estudio aislado o la opinión de alguien no acreditado”, explica la nutricionista americana.

“No obstante -continúa- yo creo que poco a poco la gente sí está entendiendo que hay distintos tipos de grasas. Las nueces, por ejemplo, cuentan en su composición con un alto porcentaje de ácidos grasos Omega 3 que son realmente saludables. No son unas grasas de las que la gente debería huir, sino todo lo contrario: deberían tratar de introducirlas en su dieta”.

A propósito de esta recomendación, pedimos a Berg que nos dé algún tip práctico de cocina. Sabemos que las nueces, al natural y en raciones de unos 30 gramos, pueden ser un perfecto snack entre comidas, y que funcionan muy bien como ingrediente para ensaladas, pero… ¿alguna otra idea? “¡Hay muchas posibilidades!”, exclama. “Por ejemplo, puedes sustituir el pan rallado con el que rebozas alimentos con nueces picaditas; puedes también emplearlas en lugar de los clásicos croutons; otra opción que me gusta mucho es eliminar la carne de los tacos mexicanos y, en su lugar, hacer un relleno de coliflor, tomate y nueces picadas… Son pequeños cambios, pero que marcan la diferencia”, explica la nutricionista, invitándonos a ser creativos en la cocina.

Fuente: Hola.com

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